Mostrando entradas con la etiqueta Quintana Roo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Quintana Roo. Mostrar todas las entradas

24 sept 2011

////
Parece ser que el área del noreste de la península del Yucatán no estuvo muy dénsamente poblada durante el periodo clásico maya. No hay grandes yacimientos, y la ciudades importantes mas cercanas a la zona en la que actualmente se levanta Cancún se encuentran a mas de 100km. de distancia (Cobá, Yaxuná, Ek Balam o Chichen Itzá). Pero eso no quiere decir que no viviera gente. De hecho abundan los restos de pequeños asentamientos costeros, algunos bastante antiguos, que debieron vivir de la explotación de los recursos marinos y del comercio. Así era cuando llegaron los españoles en el s. XVI, y de hecho fue en esta zona donde se produjo el primer contacto entre ambas culturas.

Cerca de Cancún encontramos dos de estos yacimientos, bien rehabilitados y preparados para ser visitados. No son muy espectaculares pero tienen la ventaja de estar muy cerca de las zonas hoteleras, y si uno está alojado en Cancún es realmente fácil acercarse a verlos. Se trata de El Rey y El Meco.

El Rey se encuentra en la lengua de tierra que rodea la laguna Nichupte, en plena zona hotelera, Km. 18. Lo primero que llama la atención del lugar es la gran cantidad de iguanas que pasean tranquilamente, o toman el sol sobre las ruinas. Se trata de un pequeño yacimiento en el que abundan las pequeñas plataformas sobre las que se levantaban las casas mayas, ya desaparecidas al estar construidas por materiales menos resistentes (madera, palma y adobe). Solo las familias mas ricas se permitían construirlas en piedra. Se pueden ver algunos edificios mas grandes, de uso probablemente administrativo y residencial, que conservan columnatas, e incluso uno de ellos conserva algunos dinteles y restos de alguna habitación. El edificio que mas destaca es un pequeño templo piramidal, que se eleva sobre el resto de edificaciones del lugar. La entrada al recinto cuesta 37 pesos MXN, poco mas de dos euros.

Nuestra nota: 6/10
Lo mejor: Está cerca de Cancún. La cantidad de iguanas que deambulan por la zona.
Lo no tan bueno: El yacimiento es pequeño, y no tiene grandes edificios.
Recomendamos: Aprovechar la visita para darse un baño en la estupenda playa que hay a apenas 100 metros, de arenas blancas y con un agua fantástica. Una de las pocas zonas de playa sin hoteles que hay en Cancún.

El Meco está al norte de Cancún, en la carretera que va a Punta Sam, a apenas cuatro kilómetros de la ciudad. Las ruinas están cerca del mar, y el recinto tiene fácil aparcamiento junto a su entrada. La entrada cuesta también 37 pesos MXN. No es un yacimiento muy grande, y lo que mas destaca es una pequeña pirámide en el centro del sitio. No se puede subir a ella, pero vale la pena darle la vuelta para apreciarla desde todos los ángulos. Es el edificio maya mas grande en 150 km. a la redonda. El resto del yacimiento consiste en algunas casas sobre zócalo, una de ellas con un enorme arbol dentro, bajo la sombra del cual es agradable sentarse un rato y disfrutar del sitio.

Una de las ventajas del lugar es que se puede combinar fácilmente con un buen baño en alguna de las playas cercanas, y una buena comida, preferentemente de pescado, en cualquiera de los chiringuitos que podemos encontrar al otro lado de la carretera.

Ambos yacimientos son una buena opción para entrar en contacto con la antigua cultura maya sin tener que alejarse mucho de la zona turística. Perfecto para los poco aventureros.

Nuestra nota: 6/10
Lo mejor: Está cerca de Cancún. La pirámide bien vale la visita.
Lo no tan bueno: El yacimiento es bastante pequeño, y no se permite la subida a la pirámide.
Recomendamos: Comer en alguno de los chiringuitos cercanos, suelen tener pescado del día, y lo hacen a la plancha o a la brasa, muy rico y barato.

13 sept 2011

////
"Si bien lo miran, no hay nadie que no experimente, en alguna ocasión u otra, y en más o menos grado, sentimientos análogos a los míos respecto del océano."  Moby Dick (1851)


El tiburón ballena es el pez más grande de la tierra. Su longitud puede alcanzar los 12 metros y se cree que habita nuestros océanos desde hace más de sesenta millones de años. Se trata de un animal extremadamente bello, elegante y único. Nadar junto a ellos es una actividad accesible a todo el mundo pero no por ello deja de ser una de las experiencias más conmovedoras y alucinantes que he disfrutado en mi vida.

Practicada exclusivamente durante la temporada de migración (de junio a septiembre) este fenómeno es algo que nadie debe perderse si visita el área durante esta época (sobre todo julio y agosto).

Para nadar con estos pececillos en Yucatán hay dos opciones:
  • Llegar hasta la isla de Holbox y contratar allí la embarcación para la excursión
  • Salir desde el embarcadero de Punta Sam a unos 15 min del centro de Cancún. 
Nosotros optamos por la segunda opción. ¿Por qué? A pesar de ser Holbox un enclave paradisíaco se encuentra un poco lejos de Cancún y con un poco de mala suerte y después de llegar hasta allí si no hace buen tiempo te puedes quedar sin ver los tiburones.

Punta Sam es una apuesta segura. Está cerca del centro y la zona de avistamiento suele tener una mayor concentración de tiburones (también de otras embarcaciones). Si queréis ir a tiro fijo recomiendo esta opción. Si estáis buscando algo más de aventura mejor ir desde Holbox.
La excursión debe hacerse con una embarcación autorizada y con guía. Es una actividad muy vigilada puesto que se trata de preservar la seguridad de los animales para que se siga realizando a lo largo de muchos años y es algo que deja mucho dinero del turismo. Hay cientos de agencias que ofrecen la visita. Ojo con los precios, el tiburón ballena es el mismo para todo el mundo y lo que ofrecen unos y otros también es muy similar. El precio puede rondar desde los 2000MXN hasta los 900MXN (algo un poco más económico si eres local y persistente) pero no penséis que por pagar más lo pasaréis mejor. Ya os digo que la excursión es la misma y los tiburones con los que nadas también.

El tour que ofrece la mayoría incluye todo el equipo de snorkel (chaleco obligatorio si no llevas neopreno), bebidas sin alcohol, unos sandwiches y un ceviche fresquito para después de la actividad, además de un snorkel cerca de isla mujeres. Ah!! y lo más importante, al menos dos inmersiones con el tiburón ballena. Algunos te van a buscar al hotel, aunque si te ahorras un dinero igual ni merece la pena y se puede llegar hasta Punta Sam en colectivo.

Las barcas suelen salir a las 8 así que con estar allí media hora antes si todavía no has contratado nada puedes conseguir una excursión al momento. Después de la salida la lancha navega durante una hora más o menos (depende la zona en la que se encuentren, pero ronda entre los 45min y una hora y pico) hasta que se avistan los primeros tiburones o las primeras embarcaciones. Los lancheros se avisan entre sí para llegar más rápidamente ¡Hay tiburones para todos!

Cuando se avistan las primeras aletas dorsales en el agua uno no puede contener la emoción, a medida que te calzas las aletas y preparas tu máscara y tu tubo es inevitable sentir como se acelera el pulso, parece increible que estés ahí y te vayas a lanzar al agua. Pero así es.

¡Vamos, vamos, vamos! Palabras claves para tirarse al aguna junto con el tiburón. Sólo queda sumergirse y nadar... En ese momento el mundo que te rodea deja de tener importancia, los compañeros de expedición, la embarcación, es como si desaparecieran. El ritmo de tu respiración y los hipnóticos movimientos del tiburón ballena te sumergen en una atmósfera única e irrepetible. Se trata de un experiencia completamente personal e individual que cada uno vivirá a su manera.

Después de unos minutos te quedas sin aliento. Tus aletitas y tu pequeño cuerpo no puede hacer nada contra ese portento de la naturaleza. Con un par de impulsos de su cola te deja atrás y exhausto.

Poco más se puede decir de esta actividad, sólo queda recomendar, a todo aque que pueda, que no deje de realizarla. El subidón de adrenalina en el cuerpo después de nadar con uno de esos bichitos es incomparable, al igual que la siesta que viene después, de esas que se escapán de las manos....

El video publicado a continuación es obra de Irene G León, al igual que las fotografías publicadas. Muchas gracias por el material y vuestra generosidad.

Nuestra nota: 9.5/10 (esta nota ha sido dificil, parte de la expedición pasó todo el paseo en barca mareada, finalmente he decidido dejar la nota alta porque yo no me mareé y me ha tocado a mí escribir la entrada ;-) )
Lo mejor: Nadar con tremendo animal. Nadar a un costado, muy cerquita, para que el tiburón te arrastre con su estela y cueste mucho menos llevar el ritmo, sensación única.
Lo no tan bueno: Mucha gente, si eres sensible te puedes marear en el barco y eso es desagradable, el arrecife donde se bucea no está tan bien. 
Recomendamos: Llevar tu propio (o prestado) neopreno para no nadar con el chaleco. Regatear al máximo para conseguir un buen precio. Ir finales de Julio y Agosto. No perder la oportunidad de hacerlo!

10 abr 2011

Aún dentro de los límites del Estado de Quintana Roo, y a unos 30 km. de la desviación de Kohunlich por la carretera de Escárcega, hay pueblito llamado Caobas. Hacia allí nos dirigimos con la intención de visitar un yacimiento del que habíamos oido hablar: Chacan Bacan. No vimos señalización para llegar al sitio, y ya dentro del pueblo paramos en una tiendecilla para preguntar por cómo llegar allí. No dijeron que no se podía visitar, que los arqueólogos estaban trabajando todavía, pero mas o menos nos indicaron por donde estaba el camino que llevaba hasta allí.

Después de tener que preguntar un par de veces mas, incluyendo a un coche de policía, nos indicaron exactamente cual era el camino. Estaba cerrado con candado. Y se veía una enorme pirámide entre la selva en la lejanía, a un par de kilómetros de distancia. No me lo pensé dos veces y decidí saltar la barrera y acercarme, pedír permiso a los arqueólogos para que nos dejaran pasar y volver a buscar al resto de nuestra expedición para que pudieran visitar el lugar. Creí que lo mejor sería ir solo, ya que comenzaba a chispear y acostumbrado a trotar por el campo, me podría mover mas ligero. Marta y Berta se quedaron en el coche a esperarme.

Los primeros cientos de metros fueron muy agradables, por un camino entre campos de cultivo, hasta una segunda barrera (que también tuve que saltar). A partir de ahí me interné en la selva, entre sucesivos chaparrones y con el cielo encapotado. Ya no se veía la pirámide, pero me imaginaba donde estaba. El primer problema fueron las encrucijadas de caminos entre la selva, que convirtieron mi paseo en una lotería, y se ve que fallé la combinación, ya que en lugar de acercarme al sitio en el que yo pensaba que encontraría el yacimiento, la ruta me llevaba mas lejos, entre árboles y campos. Me hinché de ver pájaros de todos los colores (naranjas, azules, inidentificables) pero de la pirámide ni rastro. decidí volver sobre mis pasos e intentar otra ruta.

Finalmente hallé una especie de campamento entre la jungla, con chozas y palapas, con ropa tendida y zapatos en los porches, pero ni un alma. Pensé que tal vez los trabajadores estarían en el yacimiento. Pero ni rastro de éste. La verdad es que el campamento bien podría ser de arqueólogos, de narcotraficantes, o de la guerrilla zapatista, así que algo inquieto por un posible encuentro sí que estaba... Al fin, tras un largo rato de recorrer senderos, reconocí montículos de escombros cubiertos de vegetación, restos de una ciudad maya inexcavada en medio de la selva. Y llegué a una plaza cubierta de árboles de la que partía una enorme rampa, que conducía hacia la pirámide, por fin.

No había nadie, ni un ruido, aparte de los cantos de aves y el rumor del chaparrón. La pirámide era muy alta, y casi todo su costado estaba cubierto de toldos de techo de hoja de palma. Mientras subía pude ver que, en proceso de excavación y restauración, había una serie de espectaculares mascarones escalonados, muy grandes, y con un estilo muy diferente al que habíamos visto hasta ahora, con un aire olmeca. Subí hasta arriba para ver la vista, y me fijé que la zona de la que venía estaba mas lejos de lo que pensé al principio, con lo que la pirámide era mas grande de lo que calculé en la distancia.

Me había entretenido mucho tiempo, así que decidí regresar deprisa a donde me esperaban las chicas, ya que sin cobertura móvil (evidentemente) no podían saber que todo iba bien. Troté un rato mas hasta salir de la selva, y junto a la segunda barrera me encontré a Marta y a Berta, que me esperaban preocupadas, después de haberse imaginado mil historias para mi retraso. Como se había hecho tarde, ya no tuvimos tiempo de volver con ellas, así que lo dejamos para otra ocasión. Todo fue muy bien, vi el yacimiento entre la selva y los mascarones, y ya me se el camino para la próxima vez.

Nuestra nota: 8'5/10
Lo mejor: La experiencia de buscar entre la selva, y, por supuesto, esos mascarones increibles.
Lo no tan bueno: Por culpa de la cubierta vegetal es complicado hacer fotos a los mascarones.
Recomendamos: Si no sois un poco aventureros, esperar que abran el yacimiento para visitantes. Si lo sois, id en fin de semana para colaros, ya que no parece que haya nadie en la zona.
Muy cerquita de Kohunlich, en la carretera que se dirige a Escárcega encontramos una desviación señalizada que nos llevará hasta el conjunto arqueológico de Dzibanché. Se trata de una enorme área llena de restos de una gran ciudad maya, en la que se pueden visitar tres zonas: Dzibanché, la mas importante y monumental; Kinichná, donde se visita nada mas un edificio, pero muy espectacular; y Lamay, un área en proceso de estudio que se puede ver desde la carretera. Es un área muy interesante, y vale la pena visitarla con detenimiento aunque hay que tener en cuenta que no hay hoteles cerca, salvo uno de lujo, que no está al alcance de los bolsillos de todos.

El primer lugar que visitamos es Kinichná, una impactante acrópolis a dos kilómetros de Dzibanché, de altura considerable y con toda una serie de dependencias en la parte superior, a modo de templetes. La subida es dura, pero vale la pena porque está muy bien conservada y tiene una vista muy chula.

Nuestra nota: 8'5/10
Lo mejor: La grandiosidad de la estructura, que impresiona por su tamaño y altura
Lo no tan bueno: La vegetación circundante impide tener una buena visión de conjunto del edificio.
Recomendamos: Subir hasta arriba del todo para disfrutar de la vista despejada que nos espera.

La zona principal del conjunto de Dzibanché es el centro ceremonial y político de la antigua ciudad, una impresionante agrupación de templos, pirámides y palacios, que conforman plazas monumentales por entre las que pasan los senderos. La visita comienza pasando junto al llamado Templo de los Dinteles, un edificio piramidal escalonado, sobre el que se alza el Templo en sí, en el que se encontraron unos valiosos dinteles de madera labrados con glifos y figuras.

El recorrido llega a una gran plaza rodeada de construcciones, entre los que destaca una altísima estructura, el edificio II, en el que se conservan algunos restos de estuco en un costado. El paseo visitando los templos uno por uno es muy bello, y se agradece la sombra de los árboles que cubren la mayor parte de la zona.


La zona central del yacimiento es una plaza elevada sobre un zócalo, flanqueada por cuatro edificios, uno de los cuales es el mismo edificio II pero del otro lado. También hay dos palacios (norte y sur), y un fantástico templo I, muy bien conservado. Muchos de los edificios tienen enormes árboles que crecen sobre sus piedras, y que han sido mantenidos por los arqueólogos (con muy buen criterio, creo yo).


Un poco mas allá de la gran plaza se encuentran toda una serie de plazoletas mas modestas, de dependencias administrativas, pero que tienen un ambiente muy especial, a la sombra de esos enormes árboles. El último gran edificio que se puede visitar es una estructura alargada y también bastante alta que conserva unas espectaculares falsas bóvedas, muy estilizadas y que conservan restos de cobertura de estuco.

La entrada a Dzibanché y Kinichná cuesta $41 MXN, y el boleto vale para los dos yacimientos, ya que se considera que el recinto es el mismo.


Nuestra nota: 9/10
Lo mejor: La cantidad de edificios monumentales en el yacimiento, que lo convierten en una joya.
Lo no tan bueno: No se pueden ver los dinteles de madera grabada por los que es famoso el lugar. Están guardados en un almacén.
Recomendamos: No centrarse únicamente en las plazas monumentales. Hay rincones mágicos también en las zonas mas periféricas.

Muy cerca de Dzibanché, junto a la misma carretera, se pasa junto a Lamay, otra zona de acrópolis que se encuentra en excavación y todavía no se puede visitar, aunque nada impide disfrutar de la vista de sus estructuras desde cierta distancia. En conjunto, el grupo arqueológico de Dzibanché y sus yacimientos subsidiarios es de las ciudades mayas mas espectaculares que hemos visitado (y ya hemos visto muchas). Es una visita ineludible si se viaja por el sur de Quintana Roo.

Nuestra nota: 6/10
Lo mejor: Al estar junto a la carretera es muy fácil parar y hacer unas fotos.
Lo no tan bueno: No se puede visitar.
Recomendamos: Dejarlo para el final del recorrido.

3 abr 2011

////
Al sur del estado de Quintana Roo, en la carretera que va de Chetumal a Escárcega, encontramos la pequeña joya denominada "El corredor arqueológico".

Resulta curioso lo poco conocida que es esta zona y sobre todo lo poco promocionada que está. Es dificil de creer puesto que se trata de la zona arqueológica más impresionante y mejor conservada de todo el estado "y parte del extranjero"

Kohunlich está situada al sur de la Ruta 186 tomando un desvío en la población de Francisco Villa, después de 9 kilómetros la carretera llega directamente al sitio. Está muy bien señalizado. La entrada al sitio es de 49MXN

Nada más entrar sorprende la monumentalidad de los edificios y la buena conservación de gran parte de ellos. De los palacios y viviendas hay que destacar la verticalidad de los muros, es una gozada observar estructuras habitacionales y de palacio que conservan tanto nivel de construcción. También se pueden observar unas "falsas" bóvedas en muy buen estado.

De camino a la pirámide encontramos una placita rectangular rodeada de ceibas que parece suspendida en el tiempo, pasear sin rumbo fijo por esa zona es una delicia. Además, la sombra de estos magníficos árboles se agradece una barbaridad (no siempre tendremos esa suerte). En lugares como este es fácil imaginar la monumentalidad de estas ciudades en su apogeo.


Pero sin duda alguna si hay algo que destacar de este sitio son sus mascarones de estuco a los costados de su pirámide principal.

Estos mascarones se han conservado gracias a la "manía" que tenían los mayas de cubrir las estructuras con nuevas "capas" con el paso de los años. En ocasiones los gobernantes querían vincularse con algún antepasado continuando su obra, otras veces trataban de demostrar su poder al ampliar obras ya magnificas de por sí, o simplemente aprovechaban lugares "sagrados" para inmortalizar su poder. Con un poco de paciencia los arqueólogos han podido recuperar estas joyas mayas. Y con un poco de suerte, nosotros hemos podido disfrutarlas.


Vista general del Edificio A1 conocido por sus mascarones donde a cada lado de la escalinata se encuentran las esculturas de estuco. En esta vista se puede ver que en la base queda un mascarón oculto bajo la estructura superior. Al encontrar el sitio toda la pirámide estaba oculta esta nueva "capa"












Aquí tenemos un plano más cercano de una de las caras gigantes. Todavía conserva parte de la pintura roja original.

Nuestra nota: 9/10
Lo mejor: Los mascarones, son sobrecogedores, el guarda nos explicó como llevaban las excavaciones.
Lo no tan bueno: No se nos ocurre nada.
Recomendamos: Aunque por la distancia no es un sitio muy transitado recomendamos ir en época baja y tempranito por la mañana. Visitar los sitios de la zona. Repelente de mosquitos.



2 abr 2011

////
Después de visitar Muyil seguimos en dirección sur hacia la ciudad de Chetumal. A unos 140 km. de Tulum encontramos las ruinas de la ciudad maya de Chacchoben. Se trata de un sitio no demasiado grande, aunque tiene algunas estructuras notables, y el conjunto está en perfectas condiciones, ya que fue restaurado y abierto al público hace poco tiempo. El precio de la entrada es de $41 MXN, y lo primero que destaca del yacimiento es el llamado templo 24, una pirámide muy bien conservada y de buen tamaño, con las esquinas redondeadas.


Siguiendo la ruta establecida, se cruzan toda una serie de estructuras bastante arrasadas, que conforman una bonita plaza, a la sombra de buena cantidad de árboles, entre ellos algunas ceibas y una palmera excepcionalmente alta. Un poco mas allá encontramos un enorme zócalo nada mas restaurado en parte. Se trata de una plataforma de mas de 100 metros de lado y unos 10 de altura en la que destacan las escaleras de acceso a la parte superior.

Sobre el zócalo se puede ver el templo 1, una pirámide que, al estar ya elevada sobre la plataforma, alcanza una buena altura, y desde cuya cima se puede disfrutar una magnífica vista de los alrededores, incluyendo otro de los templos de l yacimiento, situado también sobre la plataforma. En definitiva, Un sitio que bien vale el precio de la entrada.


Nuestra nota: 8/10
Lo mejor: Las estructuras están bien restauradas y son espectaculares.
Lo no tan bueno: No se puede subir a los templos.
Recomendamos: Rodear la plataforma para ver esta impresionante estructura desde todos los ángulos.

Tras la visita de Cacchoben seguimos hacia el sur, acercándonos a un enorme lago llamado Laguna Bacalar. Tiene forma alargada y mide cerca de 25 km., aunque su anchura máxima e de poco mas de uno. Se trata de un lugar bastante popular entre la gente bien del estado, y es habitual entre ellos tener una segunda residencia a orillas de la laguna. A unos 40 km. de Bacalar ya llegamos a Chetumal, una ciudad bastante grande, en la costa del Caribe, que es la capital del estado de Quintana Roo, a pesar de que Cancún se lleve toda la fama. No destaca por ser una ciudad bonita, la verdad.


A pocos kilómetros de la urbe fuimos a visitar un pequeño yacimiento llamado Oxtankah. La verdad es que no destaca por su espectacularidad, aunque tiene algunos edificios interesantes, con una plaza rodeada de estructuras en las que destaca una especie de banco que conserva molduras de estuco policromadas. Se pueden ver edificios aún en ruinas, cubiertos de vegetación, mientras se pasea por los senderos que conectan las diferentes zonas visitables. Destacan también los restos de una iglesia de época colonial, que uno se encuentra de repente entre la vegetación. La zona tiene un toque romántico.

Nuestra nota: 6,5/10
Lo mejor: La vegetación es espesa y los paseos por entre las ruinas son bonitos
Lo no tan bueno: No hay mucho quever, si se compara con yacimientos de mas entidad.
Recomendamos: Descansar un rato junto a las ruinas de la iglesia, la atmósfera del sitio es especial.

La visita al sitio no nos tomó mas de una hora y media, tras lo cual nos dirijimos a Chetumal, para descansar un poco en nuestro hotel (bastante cutre por cierto), lo mejor del cual fue poder bañarnos en la piscina solitos. Después de refrescarnos un poco, decidimos aprovechar que el museo de la ciudad estaba al lado, y le hicimos una visita. Es un poco decepcionante, ya que todas las piezas que se exponen son réplicas (aunque muy bien logradas, la verdad). Tiene una interesante colección de maquetas de algunos de los sitios mas famosos e importantes de la cultura maya, pero lo mas destacable es el conjunto de reproducciones de páginas de los códices mayas de Dresden y de Madrid, con escritos e ilustraciones muy interesantes. Por la noche cenamos de unos bocadillos en un tugurio cerca del centro, y nos fuimos a reponer fuerzas. El día siguiente nos esperaba un día de mucha emoción...

27 mar 2011

////
Antes de empezar la ruta de Rio Bec decidimos pasar una noche en Tulum.

Tulum en los últimos años se ha convertido en una zona turística muy explotada. Sigue mantiendo un aire "hippie" si lo comparamos con otras zonas y abundan los establecimientos "ecoturísticos" de cabañas a pie de playa. Podemos decir que el sistema es un poco más "sostenible" que el otras zonas, pero el cambio que ha experimentado en los últimos 10 años es impresionante.

Cerca de Tulum, además de sus ruinas, podemos encontrar una amplia oferta de ocio y aventura. El pueblo tiene todos los servicios: bancos, gasolineras, hoteles, restaurantes, tiendas de artesanías, etc... Además está cerca de lugarres como Xcaret o Xel-ha. Sus playas son espectaculares, tanto por el color del agua como por su fina arena, una auténtica gozada. Sitio 100% recomendable para una escapada romántica con vistas al mar.

En esta ocasión nos quedamos en las "Cabañas Tulum" que reservando con 1 día de antelación tenían un 60% de descuento (maravillas de la temporada baja). El sitio, sin grandes lujos, es agradable para pasar alguna noche a pie de playa. Las cabañas tienen mosquiteras y baño privado, lo malo es la zona de bar, cierra temprano y no hay muchas más opción cerca.

Esta zona del Caribe es conocida por la cantidad de cenotes que hay. Uno de ellos, bastante famoso, es el Cenote Dos Ojos Se encuentra a unos pocos kilómetros de Tulum, yendo hacía Cancún se encuentra en el margen izquierdo de la carretera. Es visible gracias a un cartel en la carretera.


El precio de la visita es algo más caro de lo habitual, 350MXN, pero este precio incluye guía, patos y máscara de buceo, traje de neopreno y chaleco salvavidas en caso de necesitarlo. Los guías son chicos de la localidad que conocen bastante bien la zona, son jovencitos y muy agradables, el nuestro era un sol. Durante la visita se exploran los dos cenotes gemelos que conforman el complejo y se bucea a la "baticueva", donde podemos observar murciélagos y mosquitos. Los cenotes son semi abiertos y la visita es algo que no hay que perderse.

Nuestra nota: 8/10
Lo mejor: Hacer snorkel en la red de cuevas, y, si tienes el título de buceo, poder ir un paso más allá.
Lo no tan bueno: Se pasa un buen rato en el agua, al final se puede pasar frio. Encontrarse con grupos grandes.
Recomendamos: Ir en época baja. Llevar traje de baño cómodo y saber respirar por el tubo ya que hay zonas donde apenas se puede levantar la cabeza del agua.


Al sur de Tulum, por la carretera que va a Chetumal, hay una serie de Cenotes abiertos que también se pueden visitar. El Cenote Escondido, Angelita o Cenote Cristal. Este último fue el elegido (porque era el único que estaba abierto) para darnos un chapuzón. La entrada al cenote cuesta unos 50 MXN y es muy reconocible porque el señor que cobra la entrada tiene un montón de Coatíes medio domesticados rondando por ahí. Son simpáticos estos bichitos que si tratas de fotografiar se irán tomando viento fresco (sólo hacen caso al señor, que les da de comer, claro).




Nuestra nota: 6'5/10
Lo mejor: Los coatíes, me encantan. El acceso es fácil desde la carretera.
Lo no tan bueno: A la vista es menos espectacular que los cenotes cerrados o colapsados.
Recomendamos: Unas gafas de buceo para ver bajo el agua. Disfrutar de la calma de un cenote en plena selva.


Un poco más al sur por la misma carretera y en el margen izq. se encuentra Muyil, un pequeño sitio arqueológico que merece la pena visitar si se está por la zona. Su estilo es típico de la costa de Quintana Roo (como Tulum o el Rey) y no es de gran tamaño. El paseo es agradable y el precio de la entrada es de 31MXN. Tiene algunas construcciones curiosas y la visita es rápida.



Nuestra nota: 6/10
Lo mejor: La estructura llamada el Castillo, el lugar está desierto.
Lo no tan bueno: Es pequeño y aporta poco si se han visto otros sitios.
Recomendamos: Darse un baño después de la visita para redondear la experiencia.

24 mar 2011

////
Una opción cercana a Cancún y bastante espectacular son las ruinas de Cobá. Se encuentran al noroeste de Tulum, y hay buena carretera para llegar hasta las mismas puertas del recinto. El yacimiento está junto a un par de lagunas en las que, en principio, hay cocodrilos.


La ciudad maya de Cobá es de las mas grandes que existieron, y se le calculan mas de 50.000 habitantes en su apogeo, en el periodo clásico, sobre todo entre el 500 y el 900 d.C. Tiene excavadas varias zonas, algunas de ellas un poco alejadas, y dentro del recinto del yacimiento se pueden alquilar bicicletas para realizar el recorrido de manera mas cómoda. Y si lo que se quiere es máxima comodidad y mínimo esfuerzo, entonces lo mejor es alquilar un "tricitaxi" con chofer para que pedalee por vosotros.

El primer conjunto que se suele visitar es el que está mas cerca de la entrada, el llamado grupo Cobá, en el que destaca un templo llamado "la iglesia" por los conquistadores, una pirámide y un juego de la pelota muy espectacular. Es un área bastante espectacular.

Después de esto se puede llegar hasta el grupo Macanxoc, no tan colosal, pero con algunos grupos de estelas muy interesantes. Es el grupo que se encuentra mas lejos, y se atraviesan algunas zonas de selva tupida.

De camino al grupo Nohoch Mul se puede visitar el grupo llamado de las pinturas, en el que hay algún templo que, en principio debe tener el interior decorado, aunque no se puede entrar para comprobarlo. También se escuentra un segundo juego de la pelota, decorado con inscripciones jeroglíficas, y una original pirámide de esquinas redondeadas muy parecida a la impresionante pirámide del Adivino de Uxmal.

Lo mas destacable del grupo Nohoch Mul es la enorme pirámide a la que se puede subir. Es bastante empinada, y se dispone de una cuerda para ayudarse a alcanzar la cima. La vista desde la cumbre es sorprendente, ya que se puede apreciar lo plana que es la península del Yucatán, sin colinas ni elevaciones en cientos de kilómetros a la redonda. De hecho se aprecia a simple vista la pirámide de Chichen Itza, que está a mas de 100 km.

En conjunto, Cobá vale bastante la pena, y poder ir de grupo en grupo en bicicleta es un aliciente añadido.

Nuestra nota: 7,5/10
Lo mejor: Pasear con las bicis entre las ruinas.
Lo no tan bueno: No se puede acceder a la mayor parte de construcciones, y queda mucho por excavar.
Recomendamos: Alquilar bicicletas y disfrutar del recorrido.

Después de visitar la ciudad de Cobá decidimos refrescarnos a la manera maya, es decir, lanzarnos a un cenote. Y resulta que en el mismo aparcamiento del yacimiento hay un par de tipos que publicitan la entrada a algunos cenotes muy interesantes. Por 100.00 pesos (unos 6 €) por persona compramos entradas para una serie de tres cenotes cercanos, a los que se llega tras recorrer unos kilómetros por la carretera que comienza junto a la cancha de basket del poblado actual de Cobá.

Comenzamos por el mas alejado, llamado Multun Ha, y que es, para mi, el mejor que he visitado. Es totalmente subterráneo, y se accede a él por una escalera de madera, que baja una decena de metros hasta una gran sala casi semiesférica, con un lago de aguas totalmente transparentes, tanto que se pueden ver perfectamente las rocas sumergidas a varios metros de profundidad. Hay una plataforma de madera sobre el agua, con unas escaleras para acceder comódamente, además de algunos flotadores para los que no saben nadar, o simplemente que prefieren disfrutar de un rato de relax total. El agua esta fresquita, y cuando lo visitamos estuvimos solos, con todo el cenote para nosotros. Una experiencia inolvidable.

Nuestra nota: 9,5/10
Lo mejor: la increible transparencia del agua, el estar solos, y también que es el mejor cuidado.
Lo no tan bueno: No se me ocurre nada no tan bueno. Es perfecto.
Recomendamos: Dejarse llevar un rato con los flotadores, y llevar una máscara de buceo.

Los otros dos cenotes son el de Tankach Ha y el de Choo Ha. El primero es mas grande, también subterráneo, con una gran escalera de caracol que desciende hasta el fondo, donde hay una plataforma de cemento desde la que poder arrojarse al agua, que no es tan transparente, a pesar de ser muy agradable también.

Nuestra nota: 7,5/10
Lo mejor: Es bastante espectacular, y también dispone de flotadores.
Lo no tan bueno: Había gente, y el agua no es tan transparente.
Recomendamos: Disfrutar de la vista mientras se baja por la escalera de caracol.


El tercero es el mas pequeño, subterráneo como los anteriores, pero con menos agua. Es mas como una cueva típica pero con algunas zonas inundadas. En definitiva, como es posible pagar por visitar los que se quieran, el mejor es el primero, y el tercero es prescindible.

Nuestra nota: 6,5/10
Lo mejor: Es distinto, con estalactitas, grandes raices de árboles de la superficie.
Lo no tan bueno: No es tan cómodo nadar, ya que hay poca agua.
Recomendamos: Realizar el recorrido al revés, empezando por éste y acabando por Multun Ha. Si se dispone de poco tiempo, se puede saltar Choo Ha.

23 mar 2011

////
Esta es una de las rutas que más nos han gustado hasta hoy.

Como es imposible comentar la ruta en un solo post os resumimos la ruta e iremos publicando los lugares por separado. También añadimos un mapa para que os hagáis una idea de las distancias y localización de los sitios que comentamos.

Desde Cancún hay que recorrer algunos kilómetros y recomendamos fervientemente realizarla en coche ya que da la libertad de parar las veces que se quiera durante el camino y visitar lugares más remotos. De todos modos, a la mayor parte de los sitios se puede llegar con transporte público o se puede acceder contratanto un taxi local (que lo mismo valen para un roto que para un descosido).

La duración puede variar, nosotros la realizamos en 9 días, con uno o dos días más podríamos haber hecho maravillas. Aun así el viaje nos maravilló.

Cerca de Cancún visitamos los sitios de Muyil y Chacchoben y los cenotes de Dos Ojos y Escondido.

Al sur, en la ciudad de Chetumal, visitamos Oxtankah y descubrimos "el corredor arqueológico" de Q. Roo con los espectaculares sitios de Kinichná, Dzibanché y Kohunlich. Y casi perdemos a un miembro de la expedición en Chacanbacan.

Ya en Campeche realizamos una completa ruta de sitios de estilo Rio Bec visitando: Becan, Chicanna, Hormiguero, Xpujil, Rio Bec o Balamku. Finalmente llegamos hasta Calakmul, auténtica bestia del area maya, rival de Tikal durante su época de esplendor. Ahí es nada.

La Ruta no es apta para todos los públicos. Hay una gran dosis de ruinas y no todas ellas son especialmente accesible, aun así algunas de ellas no os las podéis perder.