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3 dic 2011

La cueva de Xtacunbilxunaan (ya se que es impronunciable para los que no hablamos maya) es una visita que vale la pena realizar si se pasa por la zona del norte de Campeche. Para llegar al lugar hay que seguír la carretera federal 261, de Hopelchén a Muna (la que pasa por Uxmal). A unos 40 km. al norte de la primera encontraréis el letrero del sitio.

No es un lugar imprescindible, la verdad, pero después de ver tanto yacimiento, es agradable visitar algo distinto, para variar un poco. Y hay que decir que la cueva es espectacular. Después de pagar la entrada (que cuesta 50$MXN), se puede descender solo, si se tiene linterna propia, o acompañado por un guia, que es lo que hicimos nosotros.

Esta cueva fue aprovechada por los antiguos mayas para conseguir agua potable, en una zona con muy pocos acuíferos de fácil aprovechamiento. El lugar se siguió usando hasta al menos mediados del s.XIX, hasta que se secó de manera definitiva el pozo principal. Existe una famosa lámina del célebre ilustrador inglés Fréderick Catherwood (que acompañó al explorador John Stephens en sus viajes por la zona), que en 1841 plasmó el interior de Xtacunbilxunaan, pudiéndose ver el sistema de escalas de madera que usaban, probablemente desde la antiguedad, los habitantes de la región para extraer el agua del fondo del cenote.

El tamaño de la gruta es enorme, tanto por la altura del pozo principal como por la cantidad de salas y pozos, de los que nada mas se puede visitar una pequeña parte. La tradición maya emparenta este tipo de cuevas con entradas al Xibalbá, o inframundo, dominado por un conjunto de deidades, y dividido en siete Casas. Es habitual encontrar en su interior restos de ofrendas, altares y restos arqueológicos relacionados con el culto al los dioses del submundo, además de que, en este caso, se identifican las diferentes salas de la inmensa cueva con las distintas casas del inframundo, como la casa de los Murciélagos, o la Casa de las Corrientes de Aire.

Todo el recorrido empieza con un largo descenso hacia la enorme boca de la cueva, por una escalinata que parece ser engullida. La visita se realiza con soporte de audio en forma de altavoces, explicándose curiosidades y leyendas relacionadas con Xtacunbilxunaan, además de iluminación de diversos colores (que en mi opinión podrían haberse ahorrado, con luz blanca basta) y una recreación de la gran escala de troncos que dibujó Catherwood hace 170 años, con maniquíes en el fondo del cenote, para poder hacerse una idea del tamaño del sitio, y del trabajo que suponía extraer agua desde allí.

A la hora de volver a la entrada, la subida es intensa, ya que hemos bajado muchos metros, y la frondosidad de la selva, junto con el calor, nos espera en la superficie.

Nuestra nota: 7/10
Lo mejor: La cueva es espectacular por su tamaño. La Sala Catherwood (donde está la escala) es impresionante.
Lo no tan bueno: El acompañamiento de luz y sonido no es muy bueno
Recomendamos: Llevar vuestras propias linternas, para tener un poco de autosuficiencia dentro de la cueva.

Siguiendo nuestra ruta, en la carretera que enlaza Bolonchén y Hecelchakán, encontramos el yacimiento maya de Xcalumkín.
Se trata de lo que fué un importante centro urbano en el periodo Puuc (clásico final, entre el 600 y el 900 d.C.). La entrada es gratuita.

El lugar debió ser enorm
e, pero en la actualidad hay excavado y reconstruido una pequeña parte de las estructuras presentes en el yacimiento, con lo que la visita no destaca por su espectacularidad.

De todas formas, se pueden ver buenos ejemplos de arquitectura Puuc, co
n sus características decoraciones en forma de columnillas adosadas. No existen aquí (o no están excavados) grandes templos o pirámides, pero sí se pueden ver bastantes ejemplos de edificios palaciegos y residencias nobles, con abundancia de bóvedas semiderruidas, columnas surgiendo por entre los montículos que ocultan el resto de las estructuras. Sin duda sería un lugar mucho mas interesante si se excavara y restaurara mas extensión.

Nuestra nota: 6/10
Lo mejor: Es un buen ejemplo de decoración Puuc, siempre espectacular. Es gratuito y hay poca gente.
Lo no tan bueno: Hay poco excavado, y solo se intuyen el resto de edificaciones enterradas
Recomendamos: Si visitais el lugar en época seca, llevad agua abundante y sombrero, ya que hace un calor terrible.

31 jul 2011

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En realidad no están en Cuzamá.

Llevaba un tiempo dispuesta a conocer estos cenotes y vivir esta experiencia. No pillan muy de paso de Cancún, así que la ruta que hicimos fue una excusa perfecta para llegar hasta el lugar. Os pondré en antecedentes.

A estas alturas del camino ya sabemos que toda la Península de Yucatán está regada de estos curiosos "pozos" de agua que son los cenotes (ya hablaremos de ellos más extensamente), y que los hay más o menos espectaculares, algunos para bucear y otros simplemente para nadar. En el caso de estos tres cenotes se trata de completar el nado con un paseo de lo más alternativo. El modo de locomoción para acceder a los cenotes son "trucks" tirados por caballitos.

¿Qué es un "truck"? Bien, empezaré por el principio. Toda la zona que rodea Mérida y Campeche fue conocida hasta finales del siglo XX por ser zona de cultivo de Henequén (también dedicaremos una entrada a este fenómeno). Las grandes Haciendas que florecieron desde el XVIII necesitaban un modo de transporte rápido y eficaz para mover la producción dentro de sus inmensas plantaciones, por ese motivo gran parte de la zona se encuentra sembrada de pequeñas "vias" por las que se transportaba el henequén.

Hoy en día estas vías han sido (a mi parecer genialmente) reutilizadas como medio de locomoción para acceder a tres cenotes que se encuentran a mitad del camino. Existen dos cooperativas de locales que explotan esta actividad y los precios son concertados por lo que no se puede regatear demasiado. El precio es por "truck" con su conductor certificado de 250 MXN, por lo que para ir en grupo es de lo más asequible (4 personas estrechas y 6 como máximo), incluye el paseo y la visita a los 3 cenotes, por lo que el precio por persona incluso para 2 es muy asequible.


Cómo llegar: Como he comentado al principio los cenotes no están en Cuzama sino en un pueblito muy pequeño llamado Chunkanán, al sur de éste. Si llegas a Cuzama por la carretera principal al llegar a la plaza del pueblo (donde está la iglesia) hay que agarrar la carretera hacia el sur (mano derecha), cruzando la plaza en linea recta. A varios kilómetros todo derecho hay un campito a mano derecha  donde se pueden rentar los trucks y salen las excursiones. Nosotros llegamos hasta Chunkanán (un poco más adelante por la misma carretera) donde hay otra cooperativa que ofrece los paseos y no está tan masificada. No tiene pérdida, los caballitos y los trucks están bien visibles desde la carretera.

Los tres cenotes que se visitan son bonitos. El primero es muy accesible por unas escaleras fáciles de bajar. El segundo es más complicado y no todo el mundo decide probarlo. El tercero, tiene un acceso limitado por unas escaleras empinadas y que muy poca gente se decide a bajar. Nosotros recomendamos hacer el esfuerzo ya que disfrutamos de lo lindo de esta experiencia. Lo pasamos como enanos en los carritos tirados por caballos y descarrilamos en una curva, lo que le dio una inesperada nota de aventura, nuestro guía tuvo que levantar ese cacharro cada vez que nos cruzábamos con algún carrito en dirección contraria y tenía los brazos como un tenista.

El único punto negativo, la cantidad de gente que hay haciendo lo mismo, pero entre que los trucks son para tu grupo sólo, y que en los cenotes no se baña mucha gente, la experiencia vale muchísimo la pena. Nosotros lo pasamos genial.

Os regalamos nuestro primer video en el blog, para haceros partícipes de la experiencia.
Nuestra nota: 8.5/10
Lo mejor: El paseo con los caballos, descarrilar, tener que levantarnos cada vez que nos cruzamos con otro carrito.
Lo no tan bueno: Mucha gente.
Recomendamos: Ir en temporada baja o bien ir por la tarde (como nosotros) hay menos gente. Comenzar por el cenote más lejano e ir acercándose hacia el inicio. Charlar con el truquero, a nosotros nos costó pero siempre cuentan cosas interesantes.





27 mar 2011

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Antes de empezar la ruta de Rio Bec decidimos pasar una noche en Tulum.

Tulum en los últimos años se ha convertido en una zona turística muy explotada. Sigue mantiendo un aire "hippie" si lo comparamos con otras zonas y abundan los establecimientos "ecoturísticos" de cabañas a pie de playa. Podemos decir que el sistema es un poco más "sostenible" que el otras zonas, pero el cambio que ha experimentado en los últimos 10 años es impresionante.

Cerca de Tulum, además de sus ruinas, podemos encontrar una amplia oferta de ocio y aventura. El pueblo tiene todos los servicios: bancos, gasolineras, hoteles, restaurantes, tiendas de artesanías, etc... Además está cerca de lugarres como Xcaret o Xel-ha. Sus playas son espectaculares, tanto por el color del agua como por su fina arena, una auténtica gozada. Sitio 100% recomendable para una escapada romántica con vistas al mar.

En esta ocasión nos quedamos en las "Cabañas Tulum" que reservando con 1 día de antelación tenían un 60% de descuento (maravillas de la temporada baja). El sitio, sin grandes lujos, es agradable para pasar alguna noche a pie de playa. Las cabañas tienen mosquiteras y baño privado, lo malo es la zona de bar, cierra temprano y no hay muchas más opción cerca.

Esta zona del Caribe es conocida por la cantidad de cenotes que hay. Uno de ellos, bastante famoso, es el Cenote Dos Ojos Se encuentra a unos pocos kilómetros de Tulum, yendo hacía Cancún se encuentra en el margen izquierdo de la carretera. Es visible gracias a un cartel en la carretera.


El precio de la visita es algo más caro de lo habitual, 350MXN, pero este precio incluye guía, patos y máscara de buceo, traje de neopreno y chaleco salvavidas en caso de necesitarlo. Los guías son chicos de la localidad que conocen bastante bien la zona, son jovencitos y muy agradables, el nuestro era un sol. Durante la visita se exploran los dos cenotes gemelos que conforman el complejo y se bucea a la "baticueva", donde podemos observar murciélagos y mosquitos. Los cenotes son semi abiertos y la visita es algo que no hay que perderse.

Nuestra nota: 8/10
Lo mejor: Hacer snorkel en la red de cuevas, y, si tienes el título de buceo, poder ir un paso más allá.
Lo no tan bueno: Se pasa un buen rato en el agua, al final se puede pasar frio. Encontrarse con grupos grandes.
Recomendamos: Ir en época baja. Llevar traje de baño cómodo y saber respirar por el tubo ya que hay zonas donde apenas se puede levantar la cabeza del agua.


Al sur de Tulum, por la carretera que va a Chetumal, hay una serie de Cenotes abiertos que también se pueden visitar. El Cenote Escondido, Angelita o Cenote Cristal. Este último fue el elegido (porque era el único que estaba abierto) para darnos un chapuzón. La entrada al cenote cuesta unos 50 MXN y es muy reconocible porque el señor que cobra la entrada tiene un montón de Coatíes medio domesticados rondando por ahí. Son simpáticos estos bichitos que si tratas de fotografiar se irán tomando viento fresco (sólo hacen caso al señor, que les da de comer, claro).




Nuestra nota: 6'5/10
Lo mejor: Los coatíes, me encantan. El acceso es fácil desde la carretera.
Lo no tan bueno: A la vista es menos espectacular que los cenotes cerrados o colapsados.
Recomendamos: Unas gafas de buceo para ver bajo el agua. Disfrutar de la calma de un cenote en plena selva.


Un poco más al sur por la misma carretera y en el margen izq. se encuentra Muyil, un pequeño sitio arqueológico que merece la pena visitar si se está por la zona. Su estilo es típico de la costa de Quintana Roo (como Tulum o el Rey) y no es de gran tamaño. El paseo es agradable y el precio de la entrada es de 31MXN. Tiene algunas construcciones curiosas y la visita es rápida.



Nuestra nota: 6/10
Lo mejor: La estructura llamada el Castillo, el lugar está desierto.
Lo no tan bueno: Es pequeño y aporta poco si se han visto otros sitios.
Recomendamos: Darse un baño después de la visita para redondear la experiencia.

24 mar 2011

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Una opción cercana a Cancún y bastante espectacular son las ruinas de Cobá. Se encuentran al noroeste de Tulum, y hay buena carretera para llegar hasta las mismas puertas del recinto. El yacimiento está junto a un par de lagunas en las que, en principio, hay cocodrilos.


La ciudad maya de Cobá es de las mas grandes que existieron, y se le calculan mas de 50.000 habitantes en su apogeo, en el periodo clásico, sobre todo entre el 500 y el 900 d.C. Tiene excavadas varias zonas, algunas de ellas un poco alejadas, y dentro del recinto del yacimiento se pueden alquilar bicicletas para realizar el recorrido de manera mas cómoda. Y si lo que se quiere es máxima comodidad y mínimo esfuerzo, entonces lo mejor es alquilar un "tricitaxi" con chofer para que pedalee por vosotros.

El primer conjunto que se suele visitar es el que está mas cerca de la entrada, el llamado grupo Cobá, en el que destaca un templo llamado "la iglesia" por los conquistadores, una pirámide y un juego de la pelota muy espectacular. Es un área bastante espectacular.

Después de esto se puede llegar hasta el grupo Macanxoc, no tan colosal, pero con algunos grupos de estelas muy interesantes. Es el grupo que se encuentra mas lejos, y se atraviesan algunas zonas de selva tupida.

De camino al grupo Nohoch Mul se puede visitar el grupo llamado de las pinturas, en el que hay algún templo que, en principio debe tener el interior decorado, aunque no se puede entrar para comprobarlo. También se escuentra un segundo juego de la pelota, decorado con inscripciones jeroglíficas, y una original pirámide de esquinas redondeadas muy parecida a la impresionante pirámide del Adivino de Uxmal.

Lo mas destacable del grupo Nohoch Mul es la enorme pirámide a la que se puede subir. Es bastante empinada, y se dispone de una cuerda para ayudarse a alcanzar la cima. La vista desde la cumbre es sorprendente, ya que se puede apreciar lo plana que es la península del Yucatán, sin colinas ni elevaciones en cientos de kilómetros a la redonda. De hecho se aprecia a simple vista la pirámide de Chichen Itza, que está a mas de 100 km.

En conjunto, Cobá vale bastante la pena, y poder ir de grupo en grupo en bicicleta es un aliciente añadido.

Nuestra nota: 7,5/10
Lo mejor: Pasear con las bicis entre las ruinas.
Lo no tan bueno: No se puede acceder a la mayor parte de construcciones, y queda mucho por excavar.
Recomendamos: Alquilar bicicletas y disfrutar del recorrido.

Después de visitar la ciudad de Cobá decidimos refrescarnos a la manera maya, es decir, lanzarnos a un cenote. Y resulta que en el mismo aparcamiento del yacimiento hay un par de tipos que publicitan la entrada a algunos cenotes muy interesantes. Por 100.00 pesos (unos 6 €) por persona compramos entradas para una serie de tres cenotes cercanos, a los que se llega tras recorrer unos kilómetros por la carretera que comienza junto a la cancha de basket del poblado actual de Cobá.

Comenzamos por el mas alejado, llamado Multun Ha, y que es, para mi, el mejor que he visitado. Es totalmente subterráneo, y se accede a él por una escalera de madera, que baja una decena de metros hasta una gran sala casi semiesférica, con un lago de aguas totalmente transparentes, tanto que se pueden ver perfectamente las rocas sumergidas a varios metros de profundidad. Hay una plataforma de madera sobre el agua, con unas escaleras para acceder comódamente, además de algunos flotadores para los que no saben nadar, o simplemente que prefieren disfrutar de un rato de relax total. El agua esta fresquita, y cuando lo visitamos estuvimos solos, con todo el cenote para nosotros. Una experiencia inolvidable.

Nuestra nota: 9,5/10
Lo mejor: la increible transparencia del agua, el estar solos, y también que es el mejor cuidado.
Lo no tan bueno: No se me ocurre nada no tan bueno. Es perfecto.
Recomendamos: Dejarse llevar un rato con los flotadores, y llevar una máscara de buceo.

Los otros dos cenotes son el de Tankach Ha y el de Choo Ha. El primero es mas grande, también subterráneo, con una gran escalera de caracol que desciende hasta el fondo, donde hay una plataforma de cemento desde la que poder arrojarse al agua, que no es tan transparente, a pesar de ser muy agradable también.

Nuestra nota: 7,5/10
Lo mejor: Es bastante espectacular, y también dispone de flotadores.
Lo no tan bueno: Había gente, y el agua no es tan transparente.
Recomendamos: Disfrutar de la vista mientras se baja por la escalera de caracol.


El tercero es el mas pequeño, subterráneo como los anteriores, pero con menos agua. Es mas como una cueva típica pero con algunas zonas inundadas. En definitiva, como es posible pagar por visitar los que se quieran, el mejor es el primero, y el tercero es prescindible.

Nuestra nota: 6,5/10
Lo mejor: Es distinto, con estalactitas, grandes raices de árboles de la superficie.
Lo no tan bueno: No es tan cómodo nadar, ya que hay poca agua.
Recomendamos: Realizar el recorrido al revés, empezando por éste y acabando por Multun Ha. Si se dispone de poco tiempo, se puede saltar Choo Ha.

15 mar 2011

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Pero estabamos hambientos de aventura.

A la mañana siguiente fuimos en busca de las ruinas de Yaxuná. Hay que tomar la carretera hacia el sur de Chichen Itzá y llegar a Xcopteil, siguiendo la carretera aparece un cartel destartalado de las ruinas. Hay que seguir la terracería durante unos cientos de metros hasta llegar al sitio. No hay entrada, no hay caseta, no hay nada... Sólo ruinas y maleza.

Aquí podemos ver el "aparcamiento"de Yaxuná y el público en general.

El yacimiento está desperdigado en unos cuantos kilómetros cuadrados y tiene algunas estructuras más o menos reconstruidas nada más llegar. Nos pudimos subir a algunas de ellas para tener una vista más general. Además de algunas estructuras piramidales se pueden adivinar un juego de pelota y algunas plazas. La acrópolis Norte, la mejor conservada y más espectacular se encuentra realmente escondida. Tardamos unos 45 minutos en encontrarla desde que llegamos introduciéndonos por cada matorral del lugar.

Al final dimos con el sitio gracias a un palo que Jesús encontró y con el que iba retirando las ramas (como si fuera un machete y un machote). La zona es realmente atractiva y se pueden contemplar decoraciones en las banquetas muy bonitas. Precisamente acercándonos a ellas sufrí el ataque de una araña gigante que se posó en mi brazo. Luché con el palo y gran templanza hasta eliminar al enemigo y seguí el camino hacia delante. (Igual no pasó exactamente así...)

Un rato después de mi ataque de histeria, digo de mi lucha titánica con el monstruo, continuamos la expedición por el sitio.

Nuestra nota: 6/10
Lo mejor: Literalmente explorar la espesura de la selva en busca de las ruinas, estar completamente solos en el sitio y sentirse como los pioneros. Especial para aventureros.
Lo no tan bueno: El sitio es sencillo, está abandonado y es complicado ver correctamente las estructuras. Arañas gigantes.
Recomendamos: Llevar antimosquitos a granel, pantalón largo y algo para apartar las ramas.

Después de la aventura y el susto decidimos buscar otro lugar para refrescarnos. Como hacía no mucho que habíamos estado en Ek Balam pensamos en el Cenote que está dentro del sitio, el Cenote X-canche. Una vez pasada la caseta (no hace falta pagar) y tomando el camino hacia las ruinas hay una desviación a mano derecha que va al cenote.

El cenote está a unos dos kilómetros de allí y hay 3 opciones:
  • Caminar
  • Alquilar una bici (60 MXN)
  • Alquilar una bicitaxi (70MXN)
Nosotros probamos las dos últimas opciones. Jesús en bici y yo como una reina, en bicitaxi. Comentario a parte merecen las bicicletas en la zona. Todo el que se precie tiene una bicicleta de carga para leña, la familia, etc... Me contó mi "taxista" que cada día se hacía 14 kilómetros en la bici para ir a trabajar al cenote y que sólo les pagaban el día que llevaban clientes, que en época baja son entre 1 o ninguno. Por lo menos ese día iba a cobrar, aunque en las cuestas arriba notaba yo que perdía un poco el aliento...

La zona del cenote está preparada para la aventura. No sólo puedes bañarte en el cenote (de tipo abierto) sino que también se pueden prácticar deportes de aventura, como tirarse en tirolina sobrevolando el cenote, ciclismo, etc... Hay merenderos y una zona de hamacas para relajarse después del baño. El cenote es grande y muy bonito, lástima que también hay bastante gente y carece de privacidad.


Nuestra nota: 7/10
Lo mejor: Que te lleven en carrito y refrescarse en esas aguas. Si te gusta la aventura, las opciones extras (con cargo, por supuesto)
Lo no tan bueno: Algo transitado y el escándalo de los que se tiran en tirolina.
Recomendamos: Tirarse en las hamacas un rato después del baño, relax total.


14 mar 2011

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Hay cosas que nos pasan sólo porque somos "alternativos".

Después de unas semanas en Cancún decidimos comprar por correo unas revistas sobre arqueología mexicana. Esas revistas desataron la locura y desde entonces hemos estado emulando a Stephen y Catherwood en busca de ruinas mayas (no siempre con el mismo éxito).

Tomando como referencia una de estas revistas y para celebrar mi cumpleaños decidimos pasar un fin de semana de "escapada".

Balamkanché está pasado Valladolid, y cerca de Chichen Itzá, es bastante sencillo llegar hasta allí y está bastante bien señalizado. Se trata de una red de grutas que se extienden por kilómetros en las que se han encontrado vestigios mayas. La entrada es de 37 MXN. Debe haber un grupo mínimo de 6 personas para que abran la cueva, nosotros les dimos lástima porque eramos 3 y nos dejaron pasar. El circuito empieza cada dos horas e intercalan inglés y español (los audios están grabados por lo que si llegas antes de tiempo hay que esperar el turno de tu idioma). Un guía del INAH acompaña al grupo en todo momento y con suerte, como en nuestro caso, puede completar la explicación con sus propias vivencias y conocimientos.

A medida que nos adentramos en la gruta el ambiente se va condensando, la grabación nos da una explicación sobre la cultura de los antiguos maya y ayuda a ambientarnos. Bajamos durante unos cientos de metros hasta atravesar una puerta. A partir de ese punto se descubrieron los restos mayas, pinturas murales, y una gran cantidad de cerámica, mucha de la cual sigue expuesta en el lugar. 


Este lugar lo llaman "La Ceiba" ya que asemeja el arbol sagrado de los mayas el axis mundi que comunica el mundo de los vivos con el inframundo.
A sus pies incensarios con caras de Chac y otros dioses.
¡A estas alturas ya andabamos cerca de los 40 grados!!






Nuestra nota: 8/10
Lo mejor: La sala del "árbol de la vida", una experiencia casi mística.
Lo no tan bueno: Menudo calooooor. Llegar y que no haya gente suficiente para el tour.
Recomendamos: Ir en grupo, para evitar sorpresas. Llevar ropa ligera para el calor y tener agua fresca para la salida.
 
Después de el paseo por el inframundo decidimos buscar un lugar para refrescarnos. Una opción cercana y apetecible era el Cenote Ik Kil, dentro del ecoturismo del mismo nombre. La entrada al cenote es de 70 MXN, precio que te puedes ahorrar si pasas la noche en una de sus estupendas cabañas (1200 MXN la noche.) El lugar está masificado, por lo que es recomendable viajar en Octubre, cuando hay menos gente. Si uno se aloja en el ecoturismo puedes bañarte de noche completamente solo. Uno de los trabajadores encederá las luces a petición. Es un espectáculo que merece la pena ver. 













 


Fotos del Cenote Ik-kil durante el día. La sirena en medio 
de las lianas soy yo. El sitio está muy cuidado y preparado para las visitas. No todos los cenotes son aptos para todo el público. El acceso a éste, a pesar de bajar unas cuantas escaleras, es de los más sencillos. 

Nuestra nota: 7'5/10
Lo mejor: Está muy cuidado y es realmente bonito. Poder verlo de noche.
Lo no tan bueno: Muuuy masificado.
Recomendamos: Ir en época baja. En temporada alta la nota seguro bajaría uno o dos puntos enteros.

20 feb 2011

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Después de visitar Ek Balam y como segunda parada de nuestro viaje decidimos parar en Valladolid y pasar allí la noche.

Las afueras de Valladolid son como el resto de poblaciones de la zona, un churro. A medida que nos acercamos al centro la arquitectura colonial suaviza un poco la imagen inicial de esta ciudad. En el zócalo podemos ver la catedral y a unas cuadras el antiguo convento. Una pieza interesante.

Para dormir elegimos "El mesón del Marqués" en pleno Zócalo. Los precios rondan entre los 700 MXN y los 2500MXN (para su Master Suite). Nosotros fuimos en Octubre y conseguimos un interesante descuento en la habitación estándar. Siempre hay que intentarlo.  El hotelito además tiene una pequeña piscina agradable y está limpio.

Después del calor que pasamos en Ek Balam nos fuimos en busca de los cenotes. Si bien hay 3 conocidos en la zona decidimos ir a X-Keken, también llamado Dzitnup. Las señalizaciones en este caso son más bien inexistentes por lo que recomendamos preguntar. Cuando se llega a la salida del pueblo hay una Pemex, poco después hay una bifurcación y hay que tomar el camino de la izquierda (a pesar de parecer ir en contra dirección) y poco después tomar el desvío a la izq. Una vez en el lugar todo está debidamente señalizado y hay una zona amplia de aparcamiento.

La entrada al cenote cuesta unos 50 MXN y está bastante explotado. Hay un párquin bastante grande y un montón de tiendecitas de artesanías. Millones de niños se acercarán para cuidarte el coche. El cenote, grande, merece la pena la visita.

Cenamos en el mismo hotel, ya que el pequeño restaurante que disponen en el patio central tenía muy buenas críticas. La cena estuvo bien y con precios razonables. Destacamos el guacamole ¡uno de los mejores de nuestra vida!




Para desayunar a la mañana siguiente recomendamos el mercado central. Está a dos pasos del hotel y sirven comidas a un precio más que razonable.


 La lonchería del Amigo Casiano. Dentro del mercado el puesto con más éxito de todos.