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2 nov 2011

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San Francisco de Campeche, capital del estado de Campeche, es una bonita ciudad colonial a orillas del Golfo de México. Su centro histórico está declarado patrimonio de la humanidad, y pasa por ser una de las únicas ciudades amuralladas del Caribe. Fue fundada por un tal Francisco de Montejo y León "el Mozo" en 1540, después de que la original Salamanca de Campeche (1531) tuviera que ser abandonada (se ve que los mayas se lo pusieron complicado a los españoles). El lugar sirvió de base a estos últimos para la conquista del Yucatán (1542-46).La ciudad colonial, de tipo renacentista, tiene una planta en damero, con una gran plaza en la que está la Catedral, y está rodeada de una muralla con baluartes, algunos de los cuales, restaurados, han sido reutilizados para alojar museos y dependencias municipales.

Para visitar Campeche lo mas cómodo es alojarse en alguno de los variados pequeños hoteles que se pueden encontrar en el centro, la mayoría de ell
os muy cerca del mar. Los precios son razonables y dispo nen de todas las comodidades, y algunos incluyen piscina.
El la ciudad se pueden visitar lugares de interés, pero lo que es mas recomendable es pasear por las calles, muy coloridas, y disfrutar de la arquitectura colonial, bien conservada en muchos de sus restaurados edificios. Hay multitud de pequeños restaurantes con precios económicos en los que se puede disfrutar de la cocina local, y también vale la pena subir a los diferentes tramos de muralla, desde los que apreciar la urbe.
Hay unos cuantos sitios que conviene no perderse:


La Catedral de Nuestra Señora de la Purísima Concepción, del s.XVII, que preside la plaza de la Constitución. Todo el conjunto es muy bonito, con algunos edificios coloniales bien conservados, muchas casas pintadas en colores vivos.

Museo de Arquitectura Maya, enclavado en el baluarte de la Soledad, muy cerca de la Plaza de la Constitución. Tiene una muestra de magníficos elementos arquitectónicos, generalmente cubiertos de glifos, provenientes de algunos de los mas significativos yacimientos mayas del estado (Edzná, Santa Rosa, Calakmul, Becán, etc...).

Museo de Arqueología, situado en una espectacular fortificación colonial del s. XVIII, el fuerte de San Miguel, en la cima de una colina que domina la ciudad. La colección tiene piezas muy buenas, como algunas de las famosas máscaras mortuorias de jade. Vale la pena la visita, aunque solo sea para disfrutar de la vista desde lo alto de la fortaleza.

En conjunto es una visita muy recomendable, ya que es una de las ciudades mexicanas mas hermosas de todo Yucatán (por no decir la mas hermosa). Un lugar tranquilo en el que pasar un par de días (tampoco mas, porque la ciudad no es muy grande)

Nuestra nota: 8/10
Lo mejor: Es fácil de visitar, muy tranquila y un magnífico ejemplo de ciudad colonial. El museo de arquitectura maya tiene piezas muy buenas.
Lo no tan bueno: Es una ciudad pequeña, no hay muchas cosas que visitar.
Recomendamos: Dar un paseo por la orilla del mar, se pueden ver pescadores vendiendo su mercancía directamente (hasta tiburoncillos)


30 sept 2011

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A unos 30 km al sur de Mérida, siguiendo la carretera hacia Uxmal, encontramos la desviación a la hacienda. El camino está bien señalizado y es difícil perderse. Nosotros llegamos sin problema y era noche cerrada.

Está en el centro de una pequeña población, se aprecian a lo lejos unos muros algo destartalados, algunas paredes desconchadas, llama la atención el aspecto decadente del lugar. También su majestuosidad. Llegamos pasadas las 10 de la noche y nos espera el guardés, nos guía hacia el portón y nos muestra nuestra "recamara". En la finca no hay nadie más, estamos solos. Esta es la experiencia de Yaxcopoil.


El dormitorio es enorme, dentro hay un baño moderno y muy limpio. A cada lado sendos jardines que a la luz de la luna no tienen desperdicio. Todo por 60 USD. 20 USD más por persona e incluye cena y desayuno. Elegimos esa opción. (Parece que han actualizado los precios)


Aurora, la mujer del encargado nos trae la cena. Sopa de lima, 3 tipos de tamales, totopos, salsas, agua de horchata y dulce de papaya. Una delicia.

Cuando fuimos estaban arreglando otra estancia de la casona para habilitar otro cuarto. En ese momento sólo había uno, el nuestro. Lo que permitió que realizaramos nuestro personal y solitario viaje al siglo XIX solos rodeados por el sonido de los grillos, alguna salamandra y un gato. 

Mario nos platica que trabaja en la hacienda desde los 12 años (ya hace más de 50), cuando eran cientos en el lugar. Apenas trabajan ahora unas 15 personas, ya que la plantación henequera paró en 1984, siendo un golpe casi mortal para el pueblo y la zona.

A la mañana siguiente nos sirven el desayuno y paseamos por toda la finca. Mario nos guía por la casa y nos explica su historia y la de la familia. Nos lleva por los huertos y orgulloso habla de los frutales y el sistema de riego que supuso un avance en su tiempo, aun hoy se puede apreciar la potente infraestructura. Las factorías apenas se mantienen en pie y aun así sus fachadas resultan muy espectaculares.

Hay varias haciendas similares por la zona, muy pocas siguen en funcionamiento desde los ochenta. Alguna más pequeña sigue en activo como atracción turística, según nos comentaron, ésta es una de las más grandes de la zona. Recomendamos darse un paseo por allí para contemplar un ejemplo del fenómeno henequero que dominó toda el área desde finales del XIX. 

ACTUALIZACIÓN: También es posible acercarse a la finca sólo de visita, son flexibles en los horarios de apertura y cuesta 50 MXN por persona. Existe la posibilidad de rentar el lugar para celebraciones, quinceañeras, etc... Desde luego es un lugar incomparable para una fiesta. Pulsando sobre las imagenes de la parte superior derecha podéis ver el album completo con imágenes de la finca.

Nuestra nota: 8/10
Lo mejor: Disfrutar de la hacienda en soledad, la comida de doña Aurora.
Lo no tan bueno: La melancolía que desprende el lugar por cada una de sus grietas. Y también de las palabras de Mario.
Recomendamos: Contratar la comida y pasear con Mario, la visita a lo que queda de las salas de máquinas y almacenes merece mucho la pena, las historias que cuenta el guardés, son historias del campo, siempre dificil, pero llenas de anécdotas y de historia. 


3 ago 2011

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La ciudad de Izamal se encuentra a medio camino entre Mérida y Valladolid, a 66 Km. de la primera. Tiene casi 20,000 habitantes, aunque parece mas grande debido a que las casas son bajas y el centro urbano se extiende bastante. Se le llama la ciudad de las tres culturas porque dentro del mismo núcleo se pueden encontrar los restos de la antígua ciudad maya, algúnos edificios de época colonial y, evidentemente, lo que es la contemporánea Izamal mexicana.

Nosotros llegamos a la ciudad ya de noche, llegados desde Cuzamá, y nos fuimos directos a un hotelito muy agradable, que se llama Macan Che, y por unos $600 MXN se puede disfrutar de una habitación muy agradable, con un baño estupendo, con las cabañas distribuidas en un entorno de jardines selváticos, con piscina y desayuno incluidos. Muy recomendable también el restaurante del mismo hotel, con una buena selección de platos mexicanos e internacionales. Una delicia.

A la mañana siguiente, después de un buen desayuno, nos fuimos a recorrer la ciudad. Lo primero que destaca es que, a diferencia de las ciudades del estado de Quintana Roo (mas modernas), Izamal conserva en su centro histórico algunos edificios coloniales muy chulos, con fachadas pintadas de color amarillo albero, y dinteles y columnas de piedra. Un cambio agradable de ver, la verdad. De todas formas, lo que destaca sobre todos los edificios es el Convento de San Antonio de Pádua, de 1561 (uno de los primeros monasterios de América). Se trata de un Monasterio-fortaleza, con un enorme atrio elevado sobre un zócalo, y rodeado de galerías porticadas bastante bien restauradas. La entrada es gratuita, no tiene una gran riqueza ornamental, y su sencillez de líneas resulta agradable. Se puede pasear por su claustro, y por toda una serie de patios traseros con escaleras y pasadizos, el lugar es enorme. Es una visita ineludible.

Nuestra nota: 7/10
Lo mejor: Es un edificio imponente, y esta bastante bien cuidado y restaurado
Lo no tan bueno: Los tenderetes de publicidad de cola, que no te permiten fotografiar a gusto el atrio.
Recomendamos: Dar la vuelta al edificio por fuera, por las calles laterales, para poder verlo en perspectiva y disfrutar del panorama

Desde el mismo patio porticado del monasterio podemos observar algunas cosas de interés. Por una parte, un activo mercado, lleno de tienditas, puestos y gente recorriendo la zona. Y por otra una impresionante pirámide maya a un par de manzanas del centro. Porque resulta que Izamal se construyo directamente sobre la original Izamal maya, y, de hecho, el monasterio se edificó sobre una de las 12 pirámides que había en la ciudad (una de las mas importantes del norte de Yucatán). Los arqueólogos has identificado hasta 100 estructuras mayas a lo largo de toda la urbe, y seguramente muchas mas que esas fueron desmontadas , o permanecen bajo el subsuelo. Se pueden visitar bastantes restos arqueológicos en este lugar, algunas acrópolis, zonas con palacios, áreas de habitación, pero lo que mas llama la atención por su impresionante tamaño es la pirámide de Kinich Kakmó, una estructura de 10 niveles construida sobre una enorme base, que ocupa toda una manzana de cientos de metros de perímetro. Desde arriba se pueden ver otras pirámides distribuidas por la ciudad. Realmente impresiona. No todo el mundo tiene en su barrio una pirámide de 200 metros de lado...

Nuestra nota: 7/10
Lo mejor: Lo especial que es recorrer a pie una ciudad e ir subiendo a pirámides mayas. La proporción titánica de Kinich Kakmó.
Lo no tan bueno: Las estructuras no están muy bien conservadas ni reconstruidas, algunas de ellas están sucias y sin desbrozar.
Recomendamos: Subir arriba del todo de Kinich Kakmó y disfrutar de la vista

31 jul 2011

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En realidad no están en Cuzamá.

Llevaba un tiempo dispuesta a conocer estos cenotes y vivir esta experiencia. No pillan muy de paso de Cancún, así que la ruta que hicimos fue una excusa perfecta para llegar hasta el lugar. Os pondré en antecedentes.

A estas alturas del camino ya sabemos que toda la Península de Yucatán está regada de estos curiosos "pozos" de agua que son los cenotes (ya hablaremos de ellos más extensamente), y que los hay más o menos espectaculares, algunos para bucear y otros simplemente para nadar. En el caso de estos tres cenotes se trata de completar el nado con un paseo de lo más alternativo. El modo de locomoción para acceder a los cenotes son "trucks" tirados por caballitos.

¿Qué es un "truck"? Bien, empezaré por el principio. Toda la zona que rodea Mérida y Campeche fue conocida hasta finales del siglo XX por ser zona de cultivo de Henequén (también dedicaremos una entrada a este fenómeno). Las grandes Haciendas que florecieron desde el XVIII necesitaban un modo de transporte rápido y eficaz para mover la producción dentro de sus inmensas plantaciones, por ese motivo gran parte de la zona se encuentra sembrada de pequeñas "vias" por las que se transportaba el henequén.

Hoy en día estas vías han sido (a mi parecer genialmente) reutilizadas como medio de locomoción para acceder a tres cenotes que se encuentran a mitad del camino. Existen dos cooperativas de locales que explotan esta actividad y los precios son concertados por lo que no se puede regatear demasiado. El precio es por "truck" con su conductor certificado de 250 MXN, por lo que para ir en grupo es de lo más asequible (4 personas estrechas y 6 como máximo), incluye el paseo y la visita a los 3 cenotes, por lo que el precio por persona incluso para 2 es muy asequible.


Cómo llegar: Como he comentado al principio los cenotes no están en Cuzama sino en un pueblito muy pequeño llamado Chunkanán, al sur de éste. Si llegas a Cuzama por la carretera principal al llegar a la plaza del pueblo (donde está la iglesia) hay que agarrar la carretera hacia el sur (mano derecha), cruzando la plaza en linea recta. A varios kilómetros todo derecho hay un campito a mano derecha  donde se pueden rentar los trucks y salen las excursiones. Nosotros llegamos hasta Chunkanán (un poco más adelante por la misma carretera) donde hay otra cooperativa que ofrece los paseos y no está tan masificada. No tiene pérdida, los caballitos y los trucks están bien visibles desde la carretera.

Los tres cenotes que se visitan son bonitos. El primero es muy accesible por unas escaleras fáciles de bajar. El segundo es más complicado y no todo el mundo decide probarlo. El tercero, tiene un acceso limitado por unas escaleras empinadas y que muy poca gente se decide a bajar. Nosotros recomendamos hacer el esfuerzo ya que disfrutamos de lo lindo de esta experiencia. Lo pasamos como enanos en los carritos tirados por caballos y descarrilamos en una curva, lo que le dio una inesperada nota de aventura, nuestro guía tuvo que levantar ese cacharro cada vez que nos cruzábamos con algún carrito en dirección contraria y tenía los brazos como un tenista.

El único punto negativo, la cantidad de gente que hay haciendo lo mismo, pero entre que los trucks son para tu grupo sólo, y que en los cenotes no se baña mucha gente, la experiencia vale muchísimo la pena. Nosotros lo pasamos genial.

Os regalamos nuestro primer video en el blog, para haceros partícipes de la experiencia.
Nuestra nota: 8.5/10
Lo mejor: El paseo con los caballos, descarrilar, tener que levantarnos cada vez que nos cruzamos con otro carrito.
Lo no tan bueno: Mucha gente.
Recomendamos: Ir en temporada baja o bien ir por la tarde (como nosotros) hay menos gente. Comenzar por el cenote más lejano e ir acercándose hacia el inicio. Charlar con el truquero, a nosotros nos costó pero siempre cuentan cosas interesantes.





20 feb 2011

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Después de visitar Ek Balam y como segunda parada de nuestro viaje decidimos parar en Valladolid y pasar allí la noche.

Las afueras de Valladolid son como el resto de poblaciones de la zona, un churro. A medida que nos acercamos al centro la arquitectura colonial suaviza un poco la imagen inicial de esta ciudad. En el zócalo podemos ver la catedral y a unas cuadras el antiguo convento. Una pieza interesante.

Para dormir elegimos "El mesón del Marqués" en pleno Zócalo. Los precios rondan entre los 700 MXN y los 2500MXN (para su Master Suite). Nosotros fuimos en Octubre y conseguimos un interesante descuento en la habitación estándar. Siempre hay que intentarlo.  El hotelito además tiene una pequeña piscina agradable y está limpio.

Después del calor que pasamos en Ek Balam nos fuimos en busca de los cenotes. Si bien hay 3 conocidos en la zona decidimos ir a X-Keken, también llamado Dzitnup. Las señalizaciones en este caso son más bien inexistentes por lo que recomendamos preguntar. Cuando se llega a la salida del pueblo hay una Pemex, poco después hay una bifurcación y hay que tomar el camino de la izquierda (a pesar de parecer ir en contra dirección) y poco después tomar el desvío a la izq. Una vez en el lugar todo está debidamente señalizado y hay una zona amplia de aparcamiento.

La entrada al cenote cuesta unos 50 MXN y está bastante explotado. Hay un párquin bastante grande y un montón de tiendecitas de artesanías. Millones de niños se acercarán para cuidarte el coche. El cenote, grande, merece la pena la visita.

Cenamos en el mismo hotel, ya que el pequeño restaurante que disponen en el patio central tenía muy buenas críticas. La cena estuvo bien y con precios razonables. Destacamos el guacamole ¡uno de los mejores de nuestra vida!




Para desayunar a la mañana siguiente recomendamos el mercado central. Está a dos pasos del hotel y sirven comidas a un precio más que razonable.


 La lonchería del Amigo Casiano. Dentro del mercado el puesto con más éxito de todos.