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4 abr 2012

La mayor parte de la península de Yucatán está cubierta de diferentes tipos de selva. No me voy a extender explicando en profundidad cada una de ellas (si a alguien le interesa, mejor que consulte aquí), así que, a grandes rasgos, explicaré que hay desde la denominada selva baja (al norte de la Península), con árboles de entre 3 y 8 metros de altura, hasta la selva alta, en las zonas del sur, con árboles de entre 20 y 25 metros de altura (y algunos mas altos aún). Evidentemente, el tipo de hábitat influye en la riqueza y la variedad de la fauna que encontramos.

En ésta entrada voy a presentar algunas de las muchas especies animales que hemos visto en nuestros viajes a través de Yucatán. No están todos, ni mucho menos, pero sí son de los que mas abundan (y los que mejor pudimos fotografiar, claro).



Los monos son unos de los mas representativos habitantes de la selva yucateca. Dos especies son las que destacan: el mono araña (Ateles geoffroyi) y el mono aullador (Alouatta palliata). Podemos avistarlos en zonas de selva alta, nosotros los vimos muy bien al sur de Quintana Roo (Dzibanché), en Belice (New river), en Campeche (Calakmul), Chiapas (Frontera Corozal) y Guatemala.



También es habitual encontrar iguanas rayadas (Ctenosaura similis), muy abund
antes en algunos puntos cercanos a la costa, como el yacimiento de El Rey, en Cancún, donde se las puede ver tomando el sol. En época reproductiva los machos, de buen tamaño, suelen pelearse violentamente



Otro animal bastante común es el coatí (Nasua narica), unos mamíferos omnívoros que son fáciles de ver en zonas boscosas. Son fáciles de amaestrar y muchos son convertidos en mascotas. La foto es de Tulum.




El Tapir (Tapirus bairdii) es un animal amenazado de extinción. Vive en Centroamérica, en la jungla, y ha sido cazado indiscriminadamente durante mucho tiempo. Puede llegar a pesar mas de 300 kilos, y es un bicho simpático. Lo vimos en el zoo de Belice.



Hay varios tipos de ardillas pululando por la selva, son muypidas, y es complicado fotografiarlas sin un buen cebo, en este caso sandía. Este bichito (Sciurus yucatanensis, creo) lo pudimos observar en los bosques cercanos a San Ignacio, en Belice, en los jardines del hotel en el que nos alojamos.



Los cocodrilos son unos animales impresionantes. Son habituales en muchos lugares de Yucatán, como la laguna Nichupté. Nosotros los vimos en el New river, en Belice, desde una barca. El de la foto es el cocodrilo mexicano (Crocodylus moreleti).



La serpiente barba amarilla (Bothrops atrox) es un reptil muy venenoso que habita en las selvas americanas. Este ejemplar estuve a punto de pisarlo en Piedras Negras (Guatemala), junto al rio Usumacinta. Afortunadamente lo ví a tiempo y simplemente le hice una foto...



Bajo la superficie del mar también se ven maravillas, como la tortuga verde (Chelonia mydas), de gran tamaño, llegando hasta una longitud de mas de metro y medio, y mas de 300 kgs de peso. Las pudimos ver y fotografiar en Akumal (Quintana Roo), y es un espectáculo maravilloso.


Vimos muchos mas animales, pero no puedo poner todas las fotos. El
que mas destacaría es el jaguar (Panthera Onca), que pudimos oir de lejos en libertad en lo mas profundo de la selva campechana (Rio Bec), y en el zoo de Belice lo vimos en cautividad.


No puedo puntuar la fauna de Yucatán, porque es simplemente espectacular. Le recomiendo a todo el que viaje por la zona que dedique un tiempo a disfrutar de esta riqueza, cada día mas amenazada. Mas adelante publicaremos algunos temas mas en relación con fauna y flora, incluyendo un especial sobre aves, sobre invertebrados o también de flora.



Como colofón un pequeño video resumen...

22 may 2011

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Después de nuestra aventura en la selva y el descanso en el hotelito nos dirigimos al final de nuestra expedición. Dos pequeños sitios del estilo Rio Bec. 

El primero de ellos, Balamkú, está en dirección a Escarcega, a unos poco kilómetros, la salida a mano derecha en la carretera está bien señalizada y el camino es accesible. La entrada cuesta 31 MXN y hay que caminar unos cientos de metros hasta llegar al sitio. 



Las estructuras son sencillas rodeadas de arbolillos y zonas un poco más abiertas. Mientras caminamos nos dimos cuenta que uno de los guardianes nos seguía, lo que nos hizo sospechar un poco, pero estabamos equivocados. El señor me indicó que la entrada a ver los relieves de estuco estaba por un lado de la estructura principal. Le seguí. Al costado del templo había una puerta cerrada con llave que el hombre abrió amablemente, el resto de la expedición andaba perdida por el sitio. Entré y me quedé de piedra. 

Todo la parte del templo que se ve desde el exterior es una reconstrucción de la capa del último periodo. Bajo esta "boveda" del clásico tardío se encuentra la subestructura que estaba coronada con unos relieves de estuco espectaculares. Son estos relieves los que se descubren al abrir la puerta. Jaguares, ranas, cocodrilos, la serpiente emplumada. Toda una lección de cosmogonía maya hecha de estuco en una sala de unos 10-15 metros de largo. Uno de esos pequeños milagros de la preservación. El sitio no era demasiado importante o conocido hasta el descubrimiento de esta joya. 100% recomendable. 
Nuestra nota: 8/10
Lo mejor: El relieve de estuco. Sin duda.
Lo no tan bueno: El resto no vale tanto la pena.
Recomendamos: Como siempre, ir temprano y llevar una buena cámara para interior. No perdérselo.


La última parada de nuetro viaje fue Xpujil. El sitio está situado en la ciudad del mismo nombre, en el centro. No tiene pérdida. La entrada cuesta 37 MXN. Seguramente porque está cerca de la civilización. Ya hemos comprobado que los sitios alejados tienen bonus en la entrada y te premiam por llegar al fin del mundo. Es lo único que explica el precio de la entrada de Calakmul.

El sitio no es muy grande y tal vez sea el más prescindible pero al estar tan accesible bien merece una visitilla. El edificio principal es muy representativo del estilo de la zona y tiene unas cresterías imponentes. 

Nuestra nota: 7/10
Lo mejor: La estrucutra principal, muy impresionante. MUY accesible.
Lo no tan bueno: El resto no vale tanto la pena.
Recomendamos: No perder mucho tiempo en el sitio para poder visitar los demás.
Después de esta visita regresamos de vuelta a Cancún. Desde Xpuhil el viaje es asequible del tirón, pero nosotros decidimos hacer una parada en Tulum para descansar y llegar temprano al día siguiente. A día de hoy ha sido nuestra aventura más larga... Esperamos os haya gustado.

20 abr 2011

¡Cuando se nos mete algo en la cabeza no hay quién nos pare!

Para un par de locos como nosotros ver el mapa maya de Campeche es como una tienda de caramelos enfrente de un colegio. ¡Lo queremos todo! La zona está plagada de pequeños sitios, algunos más restaurados, otros apenas unos restos y todos muy interesantes...

Debido a nuestra agenda debíamos escoger los sitios que fueran un poco más "accesibles" y que merecieran la pena visitar. Así que dentro de la Ruta de Rio Bec introdujimos los sitios de Hormiguero y Rio Bec como excursiones más alternativas de la ruta. Sin duda alguna fue un acierto total.


Hormiguero 11La primera jornada por la tarde nos acercamos a Hormiguero. Hay una señalización en el crucero principal de Xpujil que lleva hacia allí. Siguiendo esa carretera (perpendicular a la carretera general) llegamos hasta una señalización a la derecha que lleva al sitio. La carretera comienza asfaltada pero poco a poco se va convirtiedo en una terracería. El camino en sí mismo es espectacular. Cada vez más frondoso, cada vez más selvático, con la luz y el ambiente cambiando mientras avanzas. Una vez allí nos llevamos otra gran sorpresa: entrada libre. Supongo que no mucha gente se aventura hasta allí y por eso han retirado el precio de la entrada.

El sitio no está completamente excavado, apenas tiene dos estructuras restauradas, aunque es fácil distinguir multitud de monticulos en los alrededores y alguna que otra plaza cubierta de vegetación. Aun así la visita es impresionante y ese par de estructuras merecen todo el paseo.

Aqui podemos observar otra portada zoomorfa muy bien conservada. Uno no se cansa de ver esas "monstruosidades".
Hormiguero 01
Nuestra nota: 9/10
Lo mejor: La situación. Hasta ese momento la mejor.
Lo no tan bueno: A pesar de una experiencia cercana al 10, se echan en falta más estructuras restauradas.
Recomendamos: Recomendamos recorrer con detenimiento la zona, descubrir las plazas ocultas y los "tuneles" de excavación en busca de estructura y otros tesoros...



Al día siguiente nos esperaba el plato fuerte de toda esta aventura: Rio Bec. Nuestro sentido común nos indicaba que si todo el estilo de la zona se llama Rio Bec, el yacimiento con el mismo nombre no nos lo podíamos perder. Buscamos información en internet y en varias guías y la verdad que no encontramos mucho que sirviera de ayuda. Gracias a este lugar decidimos escribir este blog, para poder facilitar a otra gente acceso a este tipo de lugares.

Para llegar a Rio Bec primero hay que llegar al Ejido Veinte de Noviembre. Hay que tomar la carretera 186 de vuelta hacia Chetumal y en el primer desvío a la derecha encontramos la desviación bien señalizada. Hay que seguir la carretera hasta el final, ya que termina en el pueblo. Una vez allí sólo existen las siguientes opciones:
    Rio Bec 04
  • A la entrada del pueblo hay una pequeña casa violacea, el guía del pueblo vive allí. Recomendamos hablar con él. Es una de las pocas personas con las que es sencillo entenderse en la zona, aunque no siempre puede ayudar (como en nuestro caso). Si váis con un 4X4 o hay alguno disponible para alquilar en el pueblo, él se hace cargo de llevaros hasta el sitio, siempre que no sea época de lluvias (en ese caso el acceso es casi imposible por carretera).
  • Aventurarse por el camino en busca del sitio. En época seca y con un buen todo terreno puede hacerse. Los franceses a cargo de la excavacion lo hacen cada año y arreglan un poco el camino. Nosotros recomendamos hablar con los lugareños y no ir por tu cuenta.
  • Si ninguna de las anteriores funciona, alquilar unos caballos y contratar un guía. Esta fue nuestra opción y resultó ser toda una experiencia (unos 750MXN por persona, o según negociación). Es una opción nada barata, pero creemos que ha merecido la pena.
El camino a las ruinas a caballo dura unas 4 horas, y se toma la misma carretera que lleva al Ejido hasta el final, que se convierte en una terracería. Más adelante están construyendo unas cabañas mayas para recibir turistas, pero apenas estaban empezando cuando nosotros llegamos. La idea nos pareció fenomenal. Adentrándose por el camino finalmente tomamos un desvío por el monte. Cruzando parte de la selva, tuvimos oportunidad de ver la milpa (cultivo tradicional del maíz con calabaza y frijolitos) de la zona, atravesamos bosques de vegetación frondosa y esquivamos por el camino arañas gigantes.

Después de una buena sobredosis de selva y de caballo, y justo cuando creíamos que ibamos a morir del dolor de llevar montados varias horas en esos caballos de juguete (bien pequeñitos) llegamos a Rio Bec: una serie de ruinas esparcidas en mitad de la selva. Hay algunos carteles manuales realizados por la gente que está excavando el sitio en verano. Aún así parece que uno ha llegado al fin del mundo.
Rio Bec 20
Rio Bec 27
Rio Bec 50Nos quedamos sin palabras al llegar. Dejamos a los caballos descansar y permitimos que nuestro guía nos llevara entre las diferentes ruinas.

La visita no es muy larga, y sin duda tardamos mucho más en el camino, pero la vista de esas estructuras nos hizo olvidar el mal trago del camino (para nosotros no acostumbrados a montar a caballo).
A la vuelta nos llovió parte de la ruta, lo que provocó que se despertará un poco la selva a nuestro alrededor. Monos aulladores, todo tipo de pájaros y hasta oimos rugir a un jaguar. Una experiencia inolvidable. A unos 7 km de la meta Jesús dijo basta, se bajó del caballo y continuó todo el camino andando. Nosotras le acompañamos durante parte del trayecto, pero sólo un par de kilómetros. Berta y yo decidimos dejar nuestra dignidad intacta a la llegada al pueblo. Ya se encargaron nuestros amigos mayas de troncharse de Jesús, que era más grande que el propio caballo.

Al llegar teníamos el cuerpo molido y lleno de marcas del maltrato. Estabamos cansados y doloridos por montar esos caballos. Sopesamos si había merecido la pena el viaje, por ese dinero y ese dolor y no lo teníamos del todo claro. Hoy, después de este tiempo, lo sabemos seguro. Mereció la pena cada instante. Ahora que el daño se ha difuminado con el recuerdo de las ruinas entre la vegetación sólo recordamos lo impresionante del camino, el paisaje y la fauna.

Nuestra nota: 9/10
Lo mejor: Experiencia única, ahora sí somos auténticos exploradores. Nuestro guía local. Su conocimiento de la zona, sus historias, su relación con los antiguos mayas...
Lo no tan bueno: Caballo, caballo, caballo. Dios, todavía duele cuando lo recordamos.
Recomendamos: Ir con un guía local. Cambia totalmente la experiencia. Ir sin prisa, el sitio está lejos (unos 17 km), llevar algo de comer y de beber ya que pasamos todo el día fuera. Antimosquitos. Cuidado con las garrapatas. Ir, a pesar de los pormenores.



14 abr 2011

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Becán es una maravilla. Está unos kilómetros al oeste de Xpujil, muy cerca de Chicanná, y se trata de una ciudad maya con enormes edificios bien conservados, algunos de ellos muy originales. Es una ciudad antigua, fundada en el periodo preclásico, sobre el 550 a.C., y abandonada finalmente sobre el 1200 d.C.

Lo que mas llama la atención al llegar al yacimiento es que toda la ciudad está rodeada de un foso defensivo, algo poco habitual, al menos de esas proporciones. El foso tiene unos seis o siete metros de anchura y tres o cuatro de profundidad, y hay varios caminos que lo cruzan en diferentes puntos, permitiendo el acceso a la urbe.

Nada mas entrar nos encontramos con algunos edificios alrededor de una plaza, entre los cuales aparece un tunel abovedado que nos conduce hasta otra plaza en la que destacan varios templos impresionantes, incluida una alta pirámide escalonada a la que se puede subir, y desde la que se tiene una fantástica panorámica de los edificios cercanos. Se pueden admirar algunos mascarones, aunque ya sin recubrimiento de estuco. Siguiendo el recorrido, nos acercamos a una estructura palaciega enorme, con muchísimas habitaciones y con mas de tres pisos de altura. Detrás de este palacio hay un juego de la pelota bastante grande, rodeado de árboles.

Rodeando el palacio, cruzando un bonito patio interior, llegamos al sitio donde se conserva un friso de estuco pintado, en el que destaca un mascarón adornado con un complicado tocado. Todo esto se encuentra protegido y cerrado, pero se puede ver a través de un cristal (algo sucio por cierto).

Siguiendo con la visita, llegamos a un impresionante conjunto de edificios, elevados sobre un zócalo monumental, y que rodean una plaza elevada. Uno de ellos, con dos torres cuadradas, destaca sobre los demas, pero también hay varios templos muy bonitos, y se puede subir hasta arriba para disfrutar de la vista.

En general creo que es de los yacimientos mayas que mas me han gustado, tanto por su espectacularidad como porque es muy facil de visitar, con todos los edificios bastante agrupados. Y como se trata de un sitio poco conocido a nivel turístico, la verdad es que fue toda una sorpresa. El coste de la entrada es de $41 MXN, y vale cada uno de ellos, y algunos mas.

Nuestra nota: 9'5/10
Lo mejor: Es uno de los yacimientos mas impresionantes que he visto en Yucatán.
Lo no tan bueno: Hacía mucho calor, y subir a los edificios era duro.
Recomendamos: Sombrero, agua y calzado cómodo para poder recorrer todo lo que hay por ver.

11 abr 2011

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Cruzando la frontera entre Quintana Roo y Campeche entramos en la zona arqueológica de Rio Bec.

Esta zona es sin duda alguna otra de las pequeñas joyas arqueológicas de Yucatán. Eclipsada por la fama de ciudades más visitadas como Chichen Itzá o Uxmal esta zona alberga una gran cantidad de sitios que florecieron en el periodo clásico maya.

Para llegar a la zona continuamos por la carretera 186 de Chetumal a Escárcega hasta llegar a una localidad llamada Xpujil (o Xpuhil). Esta "ciudad" cuenta con todos los servicios y sirve de perfecta base para recorrer la zona. Hay una opción bastante amplia de alojamiento que va desde los 100MXN por persona (Cabañas Jorgito) hasta los 400MXN. Los sitios más caros y limpios quedan a la izquierda de la carretera ya casi al final del pueblo y hay un par de opciones más "coquetas" pasada la ciudad entre Becan y Chicanná, también a tomar en cuenta.

Poco antes de la entrada al pueblo hay un control militar. Armaos de paciencia, paran prácticamente a todos los coches y os revisarán hasta las costuras de la chaqueta...

Como hay mucho que visitar merece la pena planear el orden para aprovechar el tiempo. Nosotros escogimos el orden que veréis en las publicaciones, no significa que sea el mejor, pero nos funcionó muy bien.

La primera parada la hicimos en Chicanná, a un par de kilómetros pasado Xpujil, la entrada cuesta 37 MXN. Parece que en su día esta pequeña ciudad fue satelital de la monumental Becán, aunque en la actualidad destaca por si misma. El paseo se hace muy agradable, no es muy grande y las estructuras están concentradas, eso también se agradece.

Nuestra nota: 8'5/10
Lo mejor: Estructura II, las fauces de Itzamná justifican este viaje por si mismas.
Lo no tan bueno: A parte de las dos estructuras principales no hay mucho más que ver (mal menor)
Recomendamos: Disfrutar del paseo y la naturaleza. En esta región la fauna y flora se tornan más selváticas.