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24 sept 2011

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Parece ser que el área del noreste de la península del Yucatán no estuvo muy dénsamente poblada durante el periodo clásico maya. No hay grandes yacimientos, y la ciudades importantes mas cercanas a la zona en la que actualmente se levanta Cancún se encuentran a mas de 100km. de distancia (Cobá, Yaxuná, Ek Balam o Chichen Itzá). Pero eso no quiere decir que no viviera gente. De hecho abundan los restos de pequeños asentamientos costeros, algunos bastante antiguos, que debieron vivir de la explotación de los recursos marinos y del comercio. Así era cuando llegaron los españoles en el s. XVI, y de hecho fue en esta zona donde se produjo el primer contacto entre ambas culturas.

Cerca de Cancún encontramos dos de estos yacimientos, bien rehabilitados y preparados para ser visitados. No son muy espectaculares pero tienen la ventaja de estar muy cerca de las zonas hoteleras, y si uno está alojado en Cancún es realmente fácil acercarse a verlos. Se trata de El Rey y El Meco.

El Rey se encuentra en la lengua de tierra que rodea la laguna Nichupte, en plena zona hotelera, Km. 18. Lo primero que llama la atención del lugar es la gran cantidad de iguanas que pasean tranquilamente, o toman el sol sobre las ruinas. Se trata de un pequeño yacimiento en el que abundan las pequeñas plataformas sobre las que se levantaban las casas mayas, ya desaparecidas al estar construidas por materiales menos resistentes (madera, palma y adobe). Solo las familias mas ricas se permitían construirlas en piedra. Se pueden ver algunos edificios mas grandes, de uso probablemente administrativo y residencial, que conservan columnatas, e incluso uno de ellos conserva algunos dinteles y restos de alguna habitación. El edificio que mas destaca es un pequeño templo piramidal, que se eleva sobre el resto de edificaciones del lugar. La entrada al recinto cuesta 37 pesos MXN, poco mas de dos euros.

Nuestra nota: 6/10
Lo mejor: Está cerca de Cancún. La cantidad de iguanas que deambulan por la zona.
Lo no tan bueno: El yacimiento es pequeño, y no tiene grandes edificios.
Recomendamos: Aprovechar la visita para darse un baño en la estupenda playa que hay a apenas 100 metros, de arenas blancas y con un agua fantástica. Una de las pocas zonas de playa sin hoteles que hay en Cancún.

El Meco está al norte de Cancún, en la carretera que va a Punta Sam, a apenas cuatro kilómetros de la ciudad. Las ruinas están cerca del mar, y el recinto tiene fácil aparcamiento junto a su entrada. La entrada cuesta también 37 pesos MXN. No es un yacimiento muy grande, y lo que mas destaca es una pequeña pirámide en el centro del sitio. No se puede subir a ella, pero vale la pena darle la vuelta para apreciarla desde todos los ángulos. Es el edificio maya mas grande en 150 km. a la redonda. El resto del yacimiento consiste en algunas casas sobre zócalo, una de ellas con un enorme arbol dentro, bajo la sombra del cual es agradable sentarse un rato y disfrutar del sitio.

Una de las ventajas del lugar es que se puede combinar fácilmente con un buen baño en alguna de las playas cercanas, y una buena comida, preferentemente de pescado, en cualquiera de los chiringuitos que podemos encontrar al otro lado de la carretera.

Ambos yacimientos son una buena opción para entrar en contacto con la antigua cultura maya sin tener que alejarse mucho de la zona turística. Perfecto para los poco aventureros.

Nuestra nota: 6/10
Lo mejor: Está cerca de Cancún. La pirámide bien vale la visita.
Lo no tan bueno: El yacimiento es bastante pequeño, y no se permite la subida a la pirámide.
Recomendamos: Comer en alguno de los chiringuitos cercanos, suelen tener pescado del día, y lo hacen a la plancha o a la brasa, muy rico y barato.

20 feb 2011

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Después de visitar Ek Balam y como segunda parada de nuestro viaje decidimos parar en Valladolid y pasar allí la noche.

Las afueras de Valladolid son como el resto de poblaciones de la zona, un churro. A medida que nos acercamos al centro la arquitectura colonial suaviza un poco la imagen inicial de esta ciudad. En el zócalo podemos ver la catedral y a unas cuadras el antiguo convento. Una pieza interesante.

Para dormir elegimos "El mesón del Marqués" en pleno Zócalo. Los precios rondan entre los 700 MXN y los 2500MXN (para su Master Suite). Nosotros fuimos en Octubre y conseguimos un interesante descuento en la habitación estándar. Siempre hay que intentarlo.  El hotelito además tiene una pequeña piscina agradable y está limpio.

Después del calor que pasamos en Ek Balam nos fuimos en busca de los cenotes. Si bien hay 3 conocidos en la zona decidimos ir a X-Keken, también llamado Dzitnup. Las señalizaciones en este caso son más bien inexistentes por lo que recomendamos preguntar. Cuando se llega a la salida del pueblo hay una Pemex, poco después hay una bifurcación y hay que tomar el camino de la izquierda (a pesar de parecer ir en contra dirección) y poco después tomar el desvío a la izq. Una vez en el lugar todo está debidamente señalizado y hay una zona amplia de aparcamiento.

La entrada al cenote cuesta unos 50 MXN y está bastante explotado. Hay un párquin bastante grande y un montón de tiendecitas de artesanías. Millones de niños se acercarán para cuidarte el coche. El cenote, grande, merece la pena la visita.

Cenamos en el mismo hotel, ya que el pequeño restaurante que disponen en el patio central tenía muy buenas críticas. La cena estuvo bien y con precios razonables. Destacamos el guacamole ¡uno de los mejores de nuestra vida!




Para desayunar a la mañana siguiente recomendamos el mercado central. Está a dos pasos del hotel y sirven comidas a un precio más que razonable.


 La lonchería del Amigo Casiano. Dentro del mercado el puesto con más éxito de todos.