30 oct 2011

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Camino de Merida a Campeche hay varias señalizaciones de ruinas. Muchas de ellas continuan el estilo Puuc que prolifera un poco más al norte.

Las ruinas que fuimos a visitar Acanmul y Kankí, a pesar de estar señalizadas en algún punto del camino no son demasiado fáciles de localizar, sobretodo Acanmul, que a partir de cierto punto resulta prácticamente imposible de encontrar. Para llegar sin perderse hace falta seguir las siguientes instrucciones:

Desde la carretera general que va a Campeche hay que tomar una desviación hacia Chamblas desde Hampolol. (Justo ahí es donde debe aparecer un cartelito azul de ruinas típoco de la zona). Acanmul está pasado el pueblo de Nachehá, siguiendo la carretera todo recto hasta tomar el desvio al pueblo del mismo nombre, en Nachehá hay que tomar una carretera de terracería, a unos 4.5km una salida casi oculta a la derecha, junto a una curva. Entrando por la pista de tierra el sitio está en la primera bifurcación, a mano izquierda. No tiene pérdida (je, je, je).

Acanmul es un pequeño sitio en el que se ve se han estado haciendo trabajos de investigación los últimos años. Hay algunos carteles escritos a mano que indican las estrucuturas y resulta sencillo de visitar (a pesar de encontrarse un poquito escondido). Está cubierto de vegetación pero el tamaño de las estructuras es importante y se encuentran en bastante buen estado. Tal vez por sí sólo no merece la pena un viaje tan largo, pero estando en la zona resulta curioso de ver y uno puede sentirse un descubridor del XIX. Ya me gustaría a mi dibujar como Catherwood!!


Nuestra nota: 6.5/10
Lo mejor: Lo que nos reimos hasta encontrar el sitio (preguntamos como a 4 personas y una aseguró para sus adentros que no lo encontraríamos, curiosamente fueron las indicaciones de ese último las que nos llevaron al lugar). Lugar para ver en soledad.
Lo no tan bueno: En realidad no tiene nada malo, pero es un lugar pequeño y no tan espectacular.
Recomendamos: Seguir las indicaciones si no queréis pasar media mañana buscándolo. 




En Tenabó, pasada la PEMEX está el desvío a Kankí. Hay que llegar por la carretera hasta el pueblo del mismo nombre a unos 15km, adentrándose en el pueblo llegar hasta el cartel que señaliza el "camino" al sitio de unos 500m. Bastante más sencillo de localizar que el yacimiento anterior.

El lugar tiene un centro de interpretación (un chamizo con un bote de basura) y está algo más organizado que otros que hemos visto, aun así no encontramos a nadie que vigilara el lugar.

La ciudad se compone de una sucesión de plazas (10 en total) comunicadas unas con otras en las que se pueden ver algunas subestructuras que quedan en pie.

El sitio, de estilo arquitectónico Puuc, resulta curioso por esta sucesión de patios, pero hay pocas estructuras realmente a la vista y lo que más llama la atención son los túmulos de rocas unos tras otros. LLegados a la parte principal del sitio se pueden observar algunos detalles como columnas o algún friso. El sitio está algo retirado y no es muy conocido por lo que lo visitamos completamente solos.


Nuestra nota: 6.5/10
Lo mejor: Resulta curioso el sistema de Patios, hasta que comienzas a seguirlos parece que no hay mucho que ver, pero el sitio es grandecito. Los árboles de peluches, rodean todo el sitio
Lo no tan bueno: Cuidado con el suelo que pisas. Hay zonas con pozos que casi no se ven y el terreno es bastante accidentado. En época seca hay millones de bichines que te siguen.
 Recomendamos: Pasear por todo el complejo, no es muy grande pero ya que se va merece la pena verlo entero. 




30 sept 2011

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A unos 30 km al sur de Mérida, siguiendo la carretera hacia Uxmal, encontramos la desviación a la hacienda. El camino está bien señalizado y es difícil perderse. Nosotros llegamos sin problema y era noche cerrada.

Está en el centro de una pequeña población, se aprecian a lo lejos unos muros algo destartalados, algunas paredes desconchadas, llama la atención el aspecto decadente del lugar. También su majestuosidad. Llegamos pasadas las 10 de la noche y nos espera el guardés, nos guía hacia el portón y nos muestra nuestra "recamara". En la finca no hay nadie más, estamos solos. Esta es la experiencia de Yaxcopoil.


El dormitorio es enorme, dentro hay un baño moderno y muy limpio. A cada lado sendos jardines que a la luz de la luna no tienen desperdicio. Todo por 60 USD. 20 USD más por persona e incluye cena y desayuno. Elegimos esa opción. (Parece que han actualizado los precios)


Aurora, la mujer del encargado nos trae la cena. Sopa de lima, 3 tipos de tamales, totopos, salsas, agua de horchata y dulce de papaya. Una delicia.

Cuando fuimos estaban arreglando otra estancia de la casona para habilitar otro cuarto. En ese momento sólo había uno, el nuestro. Lo que permitió que realizaramos nuestro personal y solitario viaje al siglo XIX solos rodeados por el sonido de los grillos, alguna salamandra y un gato. 

Mario nos platica que trabaja en la hacienda desde los 12 años (ya hace más de 50), cuando eran cientos en el lugar. Apenas trabajan ahora unas 15 personas, ya que la plantación henequera paró en 1984, siendo un golpe casi mortal para el pueblo y la zona.

A la mañana siguiente nos sirven el desayuno y paseamos por toda la finca. Mario nos guía por la casa y nos explica su historia y la de la familia. Nos lleva por los huertos y orgulloso habla de los frutales y el sistema de riego que supuso un avance en su tiempo, aun hoy se puede apreciar la potente infraestructura. Las factorías apenas se mantienen en pie y aun así sus fachadas resultan muy espectaculares.

Hay varias haciendas similares por la zona, muy pocas siguen en funcionamiento desde los ochenta. Alguna más pequeña sigue en activo como atracción turística, según nos comentaron, ésta es una de las más grandes de la zona. Recomendamos darse un paseo por allí para contemplar un ejemplo del fenómeno henequero que dominó toda el área desde finales del XIX. 

ACTUALIZACIÓN: También es posible acercarse a la finca sólo de visita, son flexibles en los horarios de apertura y cuesta 50 MXN por persona. Existe la posibilidad de rentar el lugar para celebraciones, quinceañeras, etc... Desde luego es un lugar incomparable para una fiesta. Pulsando sobre las imagenes de la parte superior derecha podéis ver el album completo con imágenes de la finca.

Nuestra nota: 8/10
Lo mejor: Disfrutar de la hacienda en soledad, la comida de doña Aurora.
Lo no tan bueno: La melancolía que desprende el lugar por cada una de sus grietas. Y también de las palabras de Mario.
Recomendamos: Contratar la comida y pasear con Mario, la visita a lo que queda de las salas de máquinas y almacenes merece mucho la pena, las historias que cuenta el guardés, son historias del campo, siempre dificil, pero llenas de anécdotas y de historia. 


24 sept 2011

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Las mil caras de Campeche

Esta es otra de las escapadas que hemos podido realizar, en esta ocasión, pasando 4 noches fuera. Decidimos probar un par de haciendas para dormir (de muy diferente calado, todo hay que decirlo), así como visitar una ciudad colonial e intentar barrer lo que nos quedaba del estado de Campeche (del cual ya conociamos el sur).
Como de costumbre, podéis acceder a este mapa pulsando aquí para verlo en detalle y localizar cada punto.

Las distancias recorridas en este viaje fueron un poco más largas pero muy gratificantes. A día de hoy no guardo un mal recuerdo de esta escapada y sí que nos llevamos varias gratas sorpresas. Sin dudarlo repetiría.

El viaje lo realizamos en coche, como usualmente. Salimos por la tarde para llegar a nuetro primer alojamiento pasado Mérida. La Hacienda Yaxcopoil. Al día siguiente tomatos camino hacia la ciudad colonial de Campeche pasando por dos sitios arqueológicos ocultos: Acanmul y Kanki.

El siguiente día fue muy intenso, día de Equinoccio, visitamos Edzna, Hochob, Tabasqueño y Dzibilnocac. La siguiente jornada resultó memorable al realizar uno de los grandes descubrimientos de toda nuestra estancia: Santa Rosa Xtampak. Posteriormente visitamos las grutas de Xtancumbilxunaan (sí, puedo decirlo en voz alta de carrerilla, ¿y tú?) y el pequeño sitio de Xkalumkin.

Terminamos nuestro periplo dándonos el gustazo de dormir en la Hacienda Santa Rosa y visitando las ruinas de Oxkintok.

Para los no acostumbrados a ritmos frenéticos recomendamos realizarla con un par de días extras. Si dispones de un par de semanas mejor visitar todo el estado, que no tiene desperdicio, llegando hacia la zona de Rio Bec que quedaba ya bastante cerquita.
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Parece ser que el área del noreste de la península del Yucatán no estuvo muy dénsamente poblada durante el periodo clásico maya. No hay grandes yacimientos, y la ciudades importantes mas cercanas a la zona en la que actualmente se levanta Cancún se encuentran a mas de 100km. de distancia (Cobá, Yaxuná, Ek Balam o Chichen Itzá). Pero eso no quiere decir que no viviera gente. De hecho abundan los restos de pequeños asentamientos costeros, algunos bastante antiguos, que debieron vivir de la explotación de los recursos marinos y del comercio. Así era cuando llegaron los españoles en el s. XVI, y de hecho fue en esta zona donde se produjo el primer contacto entre ambas culturas.

Cerca de Cancún encontramos dos de estos yacimientos, bien rehabilitados y preparados para ser visitados. No son muy espectaculares pero tienen la ventaja de estar muy cerca de las zonas hoteleras, y si uno está alojado en Cancún es realmente fácil acercarse a verlos. Se trata de El Rey y El Meco.

El Rey se encuentra en la lengua de tierra que rodea la laguna Nichupte, en plena zona hotelera, Km. 18. Lo primero que llama la atención del lugar es la gran cantidad de iguanas que pasean tranquilamente, o toman el sol sobre las ruinas. Se trata de un pequeño yacimiento en el que abundan las pequeñas plataformas sobre las que se levantaban las casas mayas, ya desaparecidas al estar construidas por materiales menos resistentes (madera, palma y adobe). Solo las familias mas ricas se permitían construirlas en piedra. Se pueden ver algunos edificios mas grandes, de uso probablemente administrativo y residencial, que conservan columnatas, e incluso uno de ellos conserva algunos dinteles y restos de alguna habitación. El edificio que mas destaca es un pequeño templo piramidal, que se eleva sobre el resto de edificaciones del lugar. La entrada al recinto cuesta 37 pesos MXN, poco mas de dos euros.

Nuestra nota: 6/10
Lo mejor: Está cerca de Cancún. La cantidad de iguanas que deambulan por la zona.
Lo no tan bueno: El yacimiento es pequeño, y no tiene grandes edificios.
Recomendamos: Aprovechar la visita para darse un baño en la estupenda playa que hay a apenas 100 metros, de arenas blancas y con un agua fantástica. Una de las pocas zonas de playa sin hoteles que hay en Cancún.

El Meco está al norte de Cancún, en la carretera que va a Punta Sam, a apenas cuatro kilómetros de la ciudad. Las ruinas están cerca del mar, y el recinto tiene fácil aparcamiento junto a su entrada. La entrada cuesta también 37 pesos MXN. No es un yacimiento muy grande, y lo que mas destaca es una pequeña pirámide en el centro del sitio. No se puede subir a ella, pero vale la pena darle la vuelta para apreciarla desde todos los ángulos. Es el edificio maya mas grande en 150 km. a la redonda. El resto del yacimiento consiste en algunas casas sobre zócalo, una de ellas con un enorme arbol dentro, bajo la sombra del cual es agradable sentarse un rato y disfrutar del sitio.

Una de las ventajas del lugar es que se puede combinar fácilmente con un buen baño en alguna de las playas cercanas, y una buena comida, preferentemente de pescado, en cualquiera de los chiringuitos que podemos encontrar al otro lado de la carretera.

Ambos yacimientos son una buena opción para entrar en contacto con la antigua cultura maya sin tener que alejarse mucho de la zona turística. Perfecto para los poco aventureros.

Nuestra nota: 6/10
Lo mejor: Está cerca de Cancún. La pirámide bien vale la visita.
Lo no tan bueno: El yacimiento es bastante pequeño, y no se permite la subida a la pirámide.
Recomendamos: Comer en alguno de los chiringuitos cercanos, suelen tener pescado del día, y lo hacen a la plancha o a la brasa, muy rico y barato.

13 sept 2011

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"Si bien lo miran, no hay nadie que no experimente, en alguna ocasión u otra, y en más o menos grado, sentimientos análogos a los míos respecto del océano."  Moby Dick (1851)


El tiburón ballena es el pez más grande de la tierra. Su longitud puede alcanzar los 12 metros y se cree que habita nuestros océanos desde hace más de sesenta millones de años. Se trata de un animal extremadamente bello, elegante y único. Nadar junto a ellos es una actividad accesible a todo el mundo pero no por ello deja de ser una de las experiencias más conmovedoras y alucinantes que he disfrutado en mi vida.

Practicada exclusivamente durante la temporada de migración (de junio a septiembre) este fenómeno es algo que nadie debe perderse si visita el área durante esta época (sobre todo julio y agosto).

Para nadar con estos pececillos en Yucatán hay dos opciones:
  • Llegar hasta la isla de Holbox y contratar allí la embarcación para la excursión
  • Salir desde el embarcadero de Punta Sam a unos 15 min del centro de Cancún. 
Nosotros optamos por la segunda opción. ¿Por qué? A pesar de ser Holbox un enclave paradisíaco se encuentra un poco lejos de Cancún y con un poco de mala suerte y después de llegar hasta allí si no hace buen tiempo te puedes quedar sin ver los tiburones.

Punta Sam es una apuesta segura. Está cerca del centro y la zona de avistamiento suele tener una mayor concentración de tiburones (también de otras embarcaciones). Si queréis ir a tiro fijo recomiendo esta opción. Si estáis buscando algo más de aventura mejor ir desde Holbox.
La excursión debe hacerse con una embarcación autorizada y con guía. Es una actividad muy vigilada puesto que se trata de preservar la seguridad de los animales para que se siga realizando a lo largo de muchos años y es algo que deja mucho dinero del turismo. Hay cientos de agencias que ofrecen la visita. Ojo con los precios, el tiburón ballena es el mismo para todo el mundo y lo que ofrecen unos y otros también es muy similar. El precio puede rondar desde los 2000MXN hasta los 900MXN (algo un poco más económico si eres local y persistente) pero no penséis que por pagar más lo pasaréis mejor. Ya os digo que la excursión es la misma y los tiburones con los que nadas también.

El tour que ofrece la mayoría incluye todo el equipo de snorkel (chaleco obligatorio si no llevas neopreno), bebidas sin alcohol, unos sandwiches y un ceviche fresquito para después de la actividad, además de un snorkel cerca de isla mujeres. Ah!! y lo más importante, al menos dos inmersiones con el tiburón ballena. Algunos te van a buscar al hotel, aunque si te ahorras un dinero igual ni merece la pena y se puede llegar hasta Punta Sam en colectivo.

Las barcas suelen salir a las 8 así que con estar allí media hora antes si todavía no has contratado nada puedes conseguir una excursión al momento. Después de la salida la lancha navega durante una hora más o menos (depende la zona en la que se encuentren, pero ronda entre los 45min y una hora y pico) hasta que se avistan los primeros tiburones o las primeras embarcaciones. Los lancheros se avisan entre sí para llegar más rápidamente ¡Hay tiburones para todos!

Cuando se avistan las primeras aletas dorsales en el agua uno no puede contener la emoción, a medida que te calzas las aletas y preparas tu máscara y tu tubo es inevitable sentir como se acelera el pulso, parece increible que estés ahí y te vayas a lanzar al agua. Pero así es.

¡Vamos, vamos, vamos! Palabras claves para tirarse al aguna junto con el tiburón. Sólo queda sumergirse y nadar... En ese momento el mundo que te rodea deja de tener importancia, los compañeros de expedición, la embarcación, es como si desaparecieran. El ritmo de tu respiración y los hipnóticos movimientos del tiburón ballena te sumergen en una atmósfera única e irrepetible. Se trata de un experiencia completamente personal e individual que cada uno vivirá a su manera.

Después de unos minutos te quedas sin aliento. Tus aletitas y tu pequeño cuerpo no puede hacer nada contra ese portento de la naturaleza. Con un par de impulsos de su cola te deja atrás y exhausto.

Poco más se puede decir de esta actividad, sólo queda recomendar, a todo aque que pueda, que no deje de realizarla. El subidón de adrenalina en el cuerpo después de nadar con uno de esos bichitos es incomparable, al igual que la siesta que viene después, de esas que se escapán de las manos....

El video publicado a continuación es obra de Irene G León, al igual que las fotografías publicadas. Muchas gracias por el material y vuestra generosidad.

Nuestra nota: 9.5/10 (esta nota ha sido dificil, parte de la expedición pasó todo el paseo en barca mareada, finalmente he decidido dejar la nota alta porque yo no me mareé y me ha tocado a mí escribir la entrada ;-) )
Lo mejor: Nadar con tremendo animal. Nadar a un costado, muy cerquita, para que el tiburón te arrastre con su estela y cueste mucho menos llevar el ritmo, sensación única.
Lo no tan bueno: Mucha gente, si eres sensible te puedes marear en el barco y eso es desagradable, el arrecife donde se bucea no está tan bien. 
Recomendamos: Llevar tu propio (o prestado) neopreno para no nadar con el chaleco. Regatear al máximo para conseguir un buen precio. Ir finales de Julio y Agosto. No perder la oportunidad de hacerlo!

3 ago 2011

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La ciudad de Izamal se encuentra a medio camino entre Mérida y Valladolid, a 66 Km. de la primera. Tiene casi 20,000 habitantes, aunque parece mas grande debido a que las casas son bajas y el centro urbano se extiende bastante. Se le llama la ciudad de las tres culturas porque dentro del mismo núcleo se pueden encontrar los restos de la antígua ciudad maya, algúnos edificios de época colonial y, evidentemente, lo que es la contemporánea Izamal mexicana.

Nosotros llegamos a la ciudad ya de noche, llegados desde Cuzamá, y nos fuimos directos a un hotelito muy agradable, que se llama Macan Che, y por unos $600 MXN se puede disfrutar de una habitación muy agradable, con un baño estupendo, con las cabañas distribuidas en un entorno de jardines selváticos, con piscina y desayuno incluidos. Muy recomendable también el restaurante del mismo hotel, con una buena selección de platos mexicanos e internacionales. Una delicia.

A la mañana siguiente, después de un buen desayuno, nos fuimos a recorrer la ciudad. Lo primero que destaca es que, a diferencia de las ciudades del estado de Quintana Roo (mas modernas), Izamal conserva en su centro histórico algunos edificios coloniales muy chulos, con fachadas pintadas de color amarillo albero, y dinteles y columnas de piedra. Un cambio agradable de ver, la verdad. De todas formas, lo que destaca sobre todos los edificios es el Convento de San Antonio de Pádua, de 1561 (uno de los primeros monasterios de América). Se trata de un Monasterio-fortaleza, con un enorme atrio elevado sobre un zócalo, y rodeado de galerías porticadas bastante bien restauradas. La entrada es gratuita, no tiene una gran riqueza ornamental, y su sencillez de líneas resulta agradable. Se puede pasear por su claustro, y por toda una serie de patios traseros con escaleras y pasadizos, el lugar es enorme. Es una visita ineludible.

Nuestra nota: 7/10
Lo mejor: Es un edificio imponente, y esta bastante bien cuidado y restaurado
Lo no tan bueno: Los tenderetes de publicidad de cola, que no te permiten fotografiar a gusto el atrio.
Recomendamos: Dar la vuelta al edificio por fuera, por las calles laterales, para poder verlo en perspectiva y disfrutar del panorama

Desde el mismo patio porticado del monasterio podemos observar algunas cosas de interés. Por una parte, un activo mercado, lleno de tienditas, puestos y gente recorriendo la zona. Y por otra una impresionante pirámide maya a un par de manzanas del centro. Porque resulta que Izamal se construyo directamente sobre la original Izamal maya, y, de hecho, el monasterio se edificó sobre una de las 12 pirámides que había en la ciudad (una de las mas importantes del norte de Yucatán). Los arqueólogos has identificado hasta 100 estructuras mayas a lo largo de toda la urbe, y seguramente muchas mas que esas fueron desmontadas , o permanecen bajo el subsuelo. Se pueden visitar bastantes restos arqueológicos en este lugar, algunas acrópolis, zonas con palacios, áreas de habitación, pero lo que mas llama la atención por su impresionante tamaño es la pirámide de Kinich Kakmó, una estructura de 10 niveles construida sobre una enorme base, que ocupa toda una manzana de cientos de metros de perímetro. Desde arriba se pueden ver otras pirámides distribuidas por la ciudad. Realmente impresiona. No todo el mundo tiene en su barrio una pirámide de 200 metros de lado...

Nuestra nota: 7/10
Lo mejor: Lo especial que es recorrer a pie una ciudad e ir subiendo a pirámides mayas. La proporción titánica de Kinich Kakmó.
Lo no tan bueno: Las estructuras no están muy bien conservadas ni reconstruidas, algunas de ellas están sucias y sin desbrozar.
Recomendamos: Subir arriba del todo de Kinich Kakmó y disfrutar de la vista

31 jul 2011

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En realidad no están en Cuzamá.

Llevaba un tiempo dispuesta a conocer estos cenotes y vivir esta experiencia. No pillan muy de paso de Cancún, así que la ruta que hicimos fue una excusa perfecta para llegar hasta el lugar. Os pondré en antecedentes.

A estas alturas del camino ya sabemos que toda la Península de Yucatán está regada de estos curiosos "pozos" de agua que son los cenotes (ya hablaremos de ellos más extensamente), y que los hay más o menos espectaculares, algunos para bucear y otros simplemente para nadar. En el caso de estos tres cenotes se trata de completar el nado con un paseo de lo más alternativo. El modo de locomoción para acceder a los cenotes son "trucks" tirados por caballitos.

¿Qué es un "truck"? Bien, empezaré por el principio. Toda la zona que rodea Mérida y Campeche fue conocida hasta finales del siglo XX por ser zona de cultivo de Henequén (también dedicaremos una entrada a este fenómeno). Las grandes Haciendas que florecieron desde el XVIII necesitaban un modo de transporte rápido y eficaz para mover la producción dentro de sus inmensas plantaciones, por ese motivo gran parte de la zona se encuentra sembrada de pequeñas "vias" por las que se transportaba el henequén.

Hoy en día estas vías han sido (a mi parecer genialmente) reutilizadas como medio de locomoción para acceder a tres cenotes que se encuentran a mitad del camino. Existen dos cooperativas de locales que explotan esta actividad y los precios son concertados por lo que no se puede regatear demasiado. El precio es por "truck" con su conductor certificado de 250 MXN, por lo que para ir en grupo es de lo más asequible (4 personas estrechas y 6 como máximo), incluye el paseo y la visita a los 3 cenotes, por lo que el precio por persona incluso para 2 es muy asequible.


Cómo llegar: Como he comentado al principio los cenotes no están en Cuzama sino en un pueblito muy pequeño llamado Chunkanán, al sur de éste. Si llegas a Cuzama por la carretera principal al llegar a la plaza del pueblo (donde está la iglesia) hay que agarrar la carretera hacia el sur (mano derecha), cruzando la plaza en linea recta. A varios kilómetros todo derecho hay un campito a mano derecha  donde se pueden rentar los trucks y salen las excursiones. Nosotros llegamos hasta Chunkanán (un poco más adelante por la misma carretera) donde hay otra cooperativa que ofrece los paseos y no está tan masificada. No tiene pérdida, los caballitos y los trucks están bien visibles desde la carretera.

Los tres cenotes que se visitan son bonitos. El primero es muy accesible por unas escaleras fáciles de bajar. El segundo es más complicado y no todo el mundo decide probarlo. El tercero, tiene un acceso limitado por unas escaleras empinadas y que muy poca gente se decide a bajar. Nosotros recomendamos hacer el esfuerzo ya que disfrutamos de lo lindo de esta experiencia. Lo pasamos como enanos en los carritos tirados por caballos y descarrilamos en una curva, lo que le dio una inesperada nota de aventura, nuestro guía tuvo que levantar ese cacharro cada vez que nos cruzábamos con algún carrito en dirección contraria y tenía los brazos como un tenista.

El único punto negativo, la cantidad de gente que hay haciendo lo mismo, pero entre que los trucks son para tu grupo sólo, y que en los cenotes no se baña mucha gente, la experiencia vale muchísimo la pena. Nosotros lo pasamos genial.

Os regalamos nuestro primer video en el blog, para haceros partícipes de la experiencia.
Nuestra nota: 8.5/10
Lo mejor: El paseo con los caballos, descarrilar, tener que levantarnos cada vez que nos cruzamos con otro carrito.
Lo no tan bueno: Mucha gente.
Recomendamos: Ir en temporada baja o bien ir por la tarde (como nosotros) hay menos gente. Comenzar por el cenote más lejano e ir acercándose hacia el inicio. Charlar con el truquero, a nosotros nos costó pero siempre cuentan cosas interesantes.